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Tragedia nacional

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19 de may. de 2023

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Por: Samuel Morales Turizo.

Anteriormente, en cualquier parte del país, se vivía en paz y alegría, dedicados a la agricultura, se podía dormir al descubierto o al aire libre y las únicas peleas eran las de los borrachos, los fines de semana, pero nadie desaparecería.

Hoy, en la mayoría de los departamentos del país, los actores armados: el estado mayor central (EMC), la principal disidencia de la FARC, el ELN, el Clan del Golfo, la segunda Marquetalia, bandas criminales, han sostenido enfrentamientos feroces entre ellos, o con las fuerzas militares, ocasionando desplazamientos, en las zonas de influencia de estos grupos ilegales.

El desplazamiento es un drama humano, este éxodo de hombres, mujeres, niños, niñas y ancianos es de repente y forzado, siempre en horas de la noche, acompañado de amenazas, torturas de muerte, dejando abandonado sus viviendas arrasadas, sus cosechas, sus enseres y sus animales domésticos.

Lo más doloroso y nostálgico es dejar su tierra y no poder volver a su entorno, donde nacieron, crecieron y trabajaron día y noche, para reunir un pequeño capital.

En las regiones de influencia de la insurgencia, de los paramilitares y de los narcotraficantes no hay estado, los desplazados no existen, son invisibles para el gobierno. Es decir, esto, grupos armados construyen territorios como propios y allí radica gran parte de su poder, llenar el vacío del Estado, cumpliendo muchas funciones que le serían propias.

Estas personas que huyen de la violencia, pierden su identidad, soportan los nuevos cambios marcados como consecuencia del desplazamiento. Ayer, labriego, colono, negro, indígena.

Hoy “desplazado”, sinónimo de desempleado. En estas zonas de predominio de los actores armados, cada persona o comunidad están condicionados, desaparece la autonomía o la libre determinación. Las familias se dividen en bandos a favor o en contra de un determinado actor armado.

El campo, actualmente, está quedando desolado, hoy hay menos habitantes rurales o campesinos. La desmovilización de estos grupos armados ilegítimos ha significado un cambio de ropa y la violencia está propiciando el desplazamiento.

El regreso a estos pueblos fantasmas, es efímero, han quedado estigmatizados por la soledad, la incertidumbre, el terror y el miedo. La palabra solidaridad es lo más importante que podemos hacer los colombianos con los desplazados y ese dolor de esta tragedia la hagamos nuestra.