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Opinión

“La Ambición y el Poder”

Miguel Mercado Vergara
Miguel Mercado Vergara
Columnista
30 de agosto de 2024

La ambición, a menudo asociada a lo económico, es más compleja. Expertos la ven como una patología tratable que, mal gestionada, daña y obsesiona, relegando a un segundo plano a seres queridos.

Por Leandro Alberto Sampayo Vergara. Cuando hablamos de ambición siempre se nos viene a la mente algo monetario es decir algún factor económico, pero no es así, la ambición va mucho más allá y según expertos en Psicología podría considerarse como una patología incurable, pero tratable medicamente, puede estar asociada generalmente a tener poder, riqueza o fama. Estas ganas pueden convertirse en una idea obsesiva que domina y puede conllevar al ser humano a considerar que su conducta es superior, impecable, admirable, irremplazable y su relación con los demás esta por encima de sus voluntades y sus metas se deben desarrollar en un plazo menor, sin importar el objetivo trazado. Ser ambicioso es empeñarse en lograr algo, es la voluntad de supernos todos los días, sin embargo, tiene dos grandes peligros, el primero dañar a los demás por lo que quieres, y olvidar el agradecimiento por lo conseguido. El ser humano que padece esta patología psicológica sufre diariamente según sus proyectos y objetivos, al punto de considerar que el resto de las actividades y las personas amadas como la familia y más cercanas quedan relegadas a un segundo plano. Lo preocupante de la ambición no es querer lograr un objetivo o meta, el problema radica que una vez se consiguen ciertas metas, se quieren más y mucho más al punto de poder generar una grave enfermedad, se dice que las personas ambiciosas llegan a más en la vida, logran sus objetivos con éxito, pero envejecen rápido, mientras que los que carecen de ambición se conforman con pocos logros y no suelen plantearse nuevas metas. En esta columna quiero llamar la atención para tener cuidado en la salud mental e incluso física, que quizás muchos conocen de esta palabra la cual llaman cotidianamente como “ambición”, pues déjenme decirles que no es totalmente mala para la salud psicológica o patológica pues es un gran motivador para crecer y desarrollarse. Para algunos Psicólogos han considerado y es respetable que nadie es exitoso sin ambición. Los que ambicionan ser más, saber más, hacer más, dar más o tener más, tienen un propósito y un motor interno poderoso que los impulsa a atreverse a soñar más grande y a llegar más lejos. Para concluir y a manera de reflexión cuando se acercan las oportunidades debe nacer un verdadero espíritu de servicio público sin egos y sin rivalidad entre los amigos para evitar “pisotearse” los unos a los otros para lograr subir a las más altas escalas personales y profesionales, sin ningún tipo de egoísmo y reconocer los talentos de quienes realmente lo merecen así podemos construir una verdadera sociedad menos enferma, así que seamos ambiciosos, no hay nada de malo serlo, no es un delito, ni es algo carente de moral. Claro, siempre y cuando actuemos dentro del marco de la ley, respetando los derechos de las demás personas y poniendo en práctica los valores que nos enseñaron en casa.