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Opinión

¡Qué suicidio cultural ni qué ocho cuartos!

Rafael Yesid Salas
Rafael Yesid Salas
Columnista
17 de mayo de 2024

Entre tragos y redes sociales, Petro protagoniza polémicas. El presidente desafía a Vicky Dávila y comparte contenido viral, superando a la cuenta oficial. ¿Próximo objetivo: la Oficina de Prensa?

Por Rafael Yesid Salas P ¡Vero! ¡Lau! Al presi hay que quitarle el teléfono de vez en cuando, sobre todo cuando se toma sus traguitos escuchando a Sergio Ortega y Silvio Rodríguez. Es entonces cuando empieza a ‘scrollear’ las redes sociales, cazando peleas con Vicky Dávila y la Cabal, mientras retuitea publicaciones de perfiles falsos. No lo culpo, eso es más decoroso que responder estados de veinteañeras en bikini a altas horas de la noche. Lo cierto es que son más virales los bololós que arma el perfil de Petro que las publicaciones de la cuenta oficial de presidencia. Hay quienes insinúan que después del Ministerio de la Igualdad, el siguiente objetivo de la Corte es la Oficina de Prensa de la Casa de Nariño. Tiene sentido. Ante el poder arrollador de las redes, no sería raro que próximamente el senador Iván Name preste su perfil de Tinder para publicar la edición virtual de la Gaceta del Congreso. Eso sí, no pueden faltar los ‘reels’ del último cara a cara de la Casa de los Famosos ni los videos prohibidos del asalto a la casa de Olmedo. Así, finalmente alcanzaríamos los ideales de un Estado verdaderamente cercano a la gente. El Gus es todo un loquillo, pocas veces se le ve fuera de las tendencias nacionales de X. Hace poco se inventó lo de “el poder constituyente, que no necesariamente es una constituyente”, sin duda un ‘influencer’ de primera línea, ¡perdón!, de primera categoría. Tan talentoso es que ya hasta Netanyahu le responde. No sorprendería verlo el próximo año en la MET Gala o en Coachella con las Kardashians. Pero como todo mortal, a veces mete las patas como Millonarios en la Libertadores o como el proyecto Cero Cachos de Kari, y le toca hacer borrón y cuenta nueva. Hace poco cazó pelea con Carlos Vives y Silvestre… Es raro que Petro, siendo “costeño”, no entienda el trasfondo de una parranda vallenata tradicional, en la que los artistas se reúnen a cantar composiciones clásicas, mientras liban y ríen a carcajadas al son de la guitarra y el acordeón. El error de Vives fue recitar unos versos escritos hace cincuenta años por Armando Zabaleta. Pobre Carlitos, le habría ido mejor cantado “Contestación a la Brasilera”. Petro no dudó en llamarlo “suicidio cultural” y, aunque luego borró el tuit, desde entonces las bodegas no han parado de atacar al artista. ¡Qué suicidio cultural ni qué ocho cuartos!