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Opinión

¡Anhelamos nuestra tranquilidad!

Samuel Morales Turizo
Samuel Morales Turizo
Columnista
4 de octubre de 2024

La violencia en Colombia, reflejo de desconfianza y delitos, socava la tranquilidad. Urge abordar desempleo y fortalecer la seguridad ciudadana para el desarrollo, según el análisis.

Por Samuel Morales Turizo Razón tenía Mahatma Gandhi, cuando afirmaba: “Quisiera sufrir todas las humillaciones, todas las torturas, el ostracismo absoluto y hasta la muerte para impedir la violencia”. Colombia es uno de los países más violentos de América Latina, esto se debe al nivel de desconfianza de los ciudadanos tanto en el área urbana como en lo rural, generando el fácil acceso a las armas, las altas estadísticas de delitos violentos y la grave situación de los derechos humanos. El otro aspecto son los delitos que se reflejan en las riñas, intolerancia, lesiones personales, violencia familiar, los vándalos en las protestas, atracos permanentes y asesinatos. Es decir, una minoría armada nos ha quitado lo que más anhelamos, como es la tranquilidad. El ambiente seguro es la condición esencial para que la gente viva sin zozobra invierta recursos, trabajo y tiempo. Con el objetivo de garantizar una seguridad total a largo plazo. El Estado unido a los departamentos, distritos y municipios tiene que encarar urgentemente el desempleo que en muchos barrios es bastante alto, es una de las principales causas de la inseguridad. El Estado enfrenta el reto de afianzar la seguridad de los ciudadanos y esto aparece como condición indispensable para el desarrollo de los pueblos. En este sentido, el concepto de seguridad humana, entendido como el de protección a las libertades fundamentales de la ciudadanía, es un concepto útil para desarrollar políticas y programas para la población indefensa. Estas marchas violentas contra la policía y afectando a los vecinos de los cais trae como consecuencia un caos total. Hoy la inseguridad se ha convertido en un tema que se comenta en todos los estratos sociales, muchas veces por la falta de fuerza disponibles en los puestos claves de las ciudades. Otras veces por irrespeto a las instituciones y desconocimiento a las normas legales. Estas incertidumbres de los colombianos agobiados por la inseguridad no solo pueden resolverse con desarrollo, oportunidades de trabajo, sino con una política de estado formal, sería que conozca esta nueva realidad. Lo más visible es trabajar para que la gente sienta que hay liderazgo en la política de seguridad de las ciudades, que sientan que la justicia y la policía son cercanas, respetuosas y que están haciendo su trabajo.