Vías
Sincelejo enfrenta una crisis vial por falta de planificación e inversión, a pesar de anuncios millonarios desde 2016. La actual gestión, con escasos fondos, no logra el desarrollo necesario.
Por: Rafael González Guerrero. Las vías de comunicación en una comunidad organizada son primordiales, no solo para el desplazamiento ordenado, sino para el desarrollo mismo del territorio. En Sincelejo, carecemos de unas aptas para tal fin, por falta de una adecuada planificación, aun cuando desde 2016 se viene anunciando que la inversión para solucionar en gran parte esta necesidad sería alrededor de treinta mil millones de pesos. Suma está considerable, pero no suficiente para hacer un revolcón en la materia, pues no es solo rehacer lo que en gran parte está deteriorado, sino abrir nuevas avenidas que proyecten a la ciudad por lo menos en cincuenta años. Hasta hoy, con una administración a punto de cumplir su periodo, se ha anunciado la ejecución de treinta y siete tramos de vías con una inversión de casi cuatro mil millones de pesos. Suma pírrica en relación con la exigencia de inversión que demanda una red vial casi toda deteriorada. Quizá sea la dificultad de los recursos, pues este tema debe encararse con peculios propios, de lo que carecen todos los municipios. El Estado nos ha acostumbrado a recibir periódicamente los recursos de lo se llama el sistema general de participaciones, que no es otra cosa que la repartición de los dineros que se recaudan en el nivel central. Pero no hay un incentivo o algún requerimiento para que los territorios aumenten el recaudo de los impuestos de libre destinación que nuestras municipalidades deben producir, para atender, en una partecita, sus necesidades básicas. Se deberían exigir, por ejemplo, metas y sobre lo mínimo que la Nación debe transferir, se le asignen más partidas cuando se tenga un eficiente funcionamiento del presupuesto. Nos hemos quedado rezagados en nuestro desarrollo y a estas alturas, aun cuando el señor Alcalde desee hacer algo más, se va a ver totalmente maniatado por la deficiencia que ha tenido en la planeación de las obras necesarias. ¿Qué se puede hacer para tratar de despegar? Sea lo primero pensar en una gestión ante el nivel central para que se inviertan unos dineros en nuestro municipio. No pedir, porque eso suena a limosnero, sino plantear la problemática que tenemos en este campo de las vías. Hoy no se ha hecho. Lo segundo es aumentar el recaudo de los recursos propios y velar porque se paguen todos y cada uno de los treinta y tres impuestos con los que la ciudadanía debe contribuir. Lo tercero, revivir el impuesto de valorización, pues no hay razón alguna para que no se implemente, pues históricamente ha dado resultados. No podemos pensar que no arrancamos porque no tenemos con qué. Hay que poner a trabajar a Diógenes y su lámpara.