
Una política tributaria que impulse el emprendimiento

Una política tributaria bien diseñada puede ser mucho más que una herramienta de recaudo: puede convertirse en un motor de desarrollo empresarial.
Por Manuel Cadrazco Martelo Una política tributaria bien diseñada puede ser mucho más que una herramienta de recaudo: puede convertirse en un motor de desarrollo empresarial. Así lo plantea el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en un informe reciente, al destacar cómo ciertos ajustes fiscales pueden mejorar el clima de negocios y atraer inversión. En Sucre, donde el potencial productivo convive con desafíos estructurales, reducir selectivamente la carga tributaria en sectores estratégicos como el turismo o la agroindustria podría generar un efecto multiplicador. No se trata de exenciones, sino de orientar incentivos hacia actividades con alto impacto en empleo y encadenamientos locales. La certidumbre normativa es clave para planificar a mediano y largo plazo. Cuando las reglas cambian sin previo aviso, se debilita la confianza de quienes desean invertir. Por eso, es fundamental que cualquier reforma se comunique con antelación, se implemente gradualmente y se acompañe de guías prácticas que faciliten su comprensión en ámbitos locales y regionales. La simplificación de trámites es otro elemento determinante. En muchos casos, los costos de cumplimiento —tiempo, papeleo e interacción con funcionarios— resultan más disuasivos que la propia tasa. Digitalizar procesos, integrar plataformas y capacitar al personal tributario en atención empresarial puede mejorar sustancialmente la experiencia del contribuyente y reducir la informalidad. Mejorar el recaudo no significa subir tasas, sino cerrar brechas de evasión y fortalecer la administración. En Sucre, se podría implementar el cruce de datos entre entidades, desarrollar campañas de formalización y establecer incentivos para la regularización temprana. De esta forma, se amplía la base tributaria sin penalizar a quienes cumplen con sus obligaciones. El turismo emerge como un sector clave para Sucre; aplicar descuentos tributarios a proyectos que desarrollen infraestructura turística sostenible incentivaría la inversión privada y generaría oportunidades de empleo en zonas rurales. Además, integrar estos proyectos en los planes de desarrollo local garantiza que los beneficios se distribuyan equitativamente entre municipios. La alineación de la política tributaria con los planes de desarrollo territorial asegura coherencia estratégica. Definir metas claras; por ejemplo, incremento del empleo juvenil o reducción de la brecha digital, y asignar recursos fiscales a proyectos priorizados facilita el seguimiento y la rendición de cuentas. Asimismo, reportes periódicos permiten ajustar incentivos y actualizar las prioridades según el progreso alcanzado en cada municipio. Sucre fortalecerá su competitividad territorial regional si piensa también en un esquema tributario renovado.