
Una mirada personal

Una mirada a uno mismo. Reconocer que soy un ser humano que en apariencia Soy Uno, pero en realidad soy tres: cuerpo material, cuerpo mental y cuerpo espiritual, con una misión terrenal: Hacer crecer cada uno de esos cuerpos.
Una mirada a uno mismo. Reconocer que soy un ser humano que en apariencia Soy Uno, pero en realidad soy tres: cuerpo material, cuerpo mental y cuerpo espiritual, con una misión terrenal: Hacer crecer cada uno de esos cuerpos. ¿Qué nos define? La sociedad nos doméstica y condiciona, con palabras. Nos adiestra con métodos: Premio-castigo, perdón – culpa, confianza –miedo. Para ser aceptados y conseguir recompensa, empezamos a complacer a los demás… Establecemos acuerdos, muchas veces sin importar las consecuencias. Nos comunicamos con palabras que tienen un sentido, una intención, con la que sueñas, sientes, crees, y eres… “No hay mejor espejo que refleje la imagen del hombre que sus palabras”(Juan Luis Vives). Todos sentimos igual… la diferencia está en la calidad de los sentimientos. Tengo derecho a sentirme como quiera, pero no a someter a los demás a mis sentimientos y caprichos. Llegó el momento de sacar la basura, es el momento de disolver la toxicidad que nos ha invadido: creencias, hábitos, emociones, pensamientos, juicios, chismes y actitudes. Las actitudes humanas nacen de los pensamientos humanos, permitidos por cada uno. Deben ser decisiones inteligentes y libres, guiadas por el corazón. Hay actitudes positivas, negativas, reactivas, proactivas, emotiva, interesada o desinteresada, integradora o manipuladora. Debemos tener claridad sobre el sentido de vida: Alto sentimiento de amor por sí mismo, por los otros, y por la vida. “Así como piensas sientes, como sientes vibras, y como vibras atraes.” Autor desconocido. Mensajes que debe darse uno mismo: Lo siento, Perdón, Gracias, Te amo. En el equilibrio está la buena convivencia con uno mismo y con los demás. ¿Soy enojo o calma? ¿Actuó por instintivo o soy reflexivo? ¿Soy soberbio o sensible? ¿Practico los excesos o tengo límites? Somos grandes cuando nos atrevemos a incluir a Dios en nuestra vida. El filósofo Teilhard de Chardin, pensaba que el hombre está evolucionando, mental y socialmente, hacia una unidad espiritual final, confirmando que el ser humano es un ser espiritual teniendo una experiencia física. Debemos tener coherencia en pensar, sentir, y actuar con decisiones valiosas que no me dañan a mí ni a otros. Poseer intenciones sanas. No hay que reinventar el ser, sino el pensar, el sentir, el decir, el hacer… Atreverse a hacer algo diferente, porque…, sí las cosas no cambian, puedo cambio yo.