Una idiotez a la vez
El gobierno objeta la ley "Mamá, Cuentas Conmigo" por considerarla discriminatoria al solo referirse a mujeres embarazadas. Argumenta que debe incluir a "personas gestantes", según la ideología de género.
Por Ángel Andrés Torres Hernández El gobierno objetó la ley “Mamá, Cuentas Conmigo” iniciativa que busca reconocer el derecho de las mujeres embarazadas a un kit de pañales, productos de higiene y otros elementos esenciales para el proceso del parto. Es decir, no sancionó el proyecto de ley y lo devolvió al congreso con algunas observaciones. El argumento del gobierno para oponerse a esta norma fue fundado por el Ministerio de la Igualdad y Equidad que dirige la Vicepresidente Francia Márquez, este radicó en que la ley era discriminatoria porque solo se refería a mujeres embarazadas toda vez que hoy bajo las reglas de la identidad de género no solamente las mujeres pueden quedar embarazadas. Así es, para que la norma se pueda convertir en ley de la República, debe referirse a personas gestantes, no solo a mujeres, porque según la narrativa de la ideología de género, los hombres pueden quedar embarazados; sí, los hombres “trans”. Además, todas aquellas personas que se identifican como no binarios, de lo contrario sería discriminatoria. Que simpleza Vamos con una imbecilidad a la vez. Por más que quieran construir normas supersticiosas y anticientíficas, los progres siempre terminan estrellándose con la realidad observable, las personas pueden jugar con su autopercepción e identificarse como gusten, no obstante, como bien lo indica la ciencia, se necesita ser mujer para quedar embarazada, luego entonces los hombres “trans” son mujeres, así como los no binarios que se conciben. Cada vez que construyas leyes con base en idioteces, esta chocará con su triste realidad visible, por ende deberá construirse otra imbecilidad que la soporte. En este caso, al apartar a los hombres “trans” de las mujeres, debes edificar normas que le aseguren la inclusión a esa persona que se aisló de su propia naturaleza. Al final, un carrusel de estupideces. Las mujeres embarazadas se encuentran a la espera de la sanción presidencial de la ley para recibir los beneficios, sin embargo, gracias a las ideas supersticiosas de un ministerio creado con soportes ideológicos que no resisten la más mínima evidencia observable, aun no se materializan las ayudas. Una entidad que le cuesta a los contribuyentes, que no ejecuta y ahora entorpece la gestión legal. Jamás pensé tener que argumentar que las personas embarazadas son mujeres, así de desquiciado tiene el progresismo al derecho positivo. Chesterton dijo: “Llegará el día que será preciso desenvainar una espada por afirmar que el pasto es verde”, ante las intenciones políticas, la ceguera intelectual y la pandemia de idiotez, ese momento ha llegado.