
Una elección decisiva

Tras la Cuaresma y la Semana Santa, surge la reflexión sobre seguir a Jesús. La Biblia invita a elegir entre la vida y la muerte espiritual, con consecuencias eternas.
Por: Selma Samur de Heenan Hace poco tiempo vivimos las épocas de Cuaresma, Semana Santa y Pascua. Durante todo ese periodo de noventa y seis días, tuvimos la oportunidad de hacer distintas reflexiones que nos llevan a un mismo punto ¿Qué tan decidido estoy a seguir a Jesús? En muchos pasajes de las sagradas escrituras, somos invitados a elegir nuestra opción de vida. Traigo solo dos ejemplos: El primero del antiguo testamento, donde nos habla Dios Padre en Deuteronomio 30, 15-18: “Mira: Hoy pongo delante de ti la vida y el bien o la muerte y el mal. Si cumples lo que yo te mando hoy, amando al Señor tu Dios, siguiendo sus caminos, cumpliendo sus preceptos, mandatos y decretos, vivirás y te multiplicarás. El Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para poseerla. Pero si tu corazón se resiste y no obedeces, si te dejas arrastrar y te postras para dar culto a dioses extranjeros, yo te anuncio hoy que perecerás sin remedio y que, pasado el Jordán para entrar a poseer la tierra, no vivirás muchos años en ella." Y el segundo, del nuevo testamento donde Jesús dice a sus discípulos: “Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga. Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se destruye?". Lucas 9, 22-25 Dios siempre nos invita a seguirlo y nuestra decisión trae consecuencias para la vida presente y la eterna. Es evidente que un gran número de cristianos no ha realizado su elección, pues simplemente adquirieron esa calidad por su bautismo, pero no han hecho de Cristo y del Evangelio su prioridad. Es por eso que sobreviven en medio de la frialdad, apatía y desinterés por las experiencias espirituales, místicas o religiosas. Nuestro Señor nos propone que dejemos la indiferencia, reconociendo que la carencia de su amor se traduce en un vacío interior que solo Él puede llenar. También nos alienta a ser valientes para corresponder al llamado que Jesús nos hace, renunciando a lo que nos mantiene alejados del camino a la santidad.