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Opinión

Una deuda con Sincelejo

Redacción M.C.
Redacción M.C.
Columnista
16 de abril de 2024

La deuda del Estado colombiano con las víctimas de la violencia es incalculable. El desplazamiento forzado impacta municipios como Sincelejo, que necesitan más apoyo e inversión.

En todo sentido, la deuda que el Estado colombiano tiene con las víctimas de la violencia pareciera incalculable. El panorama de las víctimas por desplazamiento forzado y migración hacia otros territorios deja una foto en el presente que desalienta, más, cuando el Gobierno nacional a lo largo de los últimos años ha creado tantas entidades como le ha parecido para atenderlas, pero la demanda es alta y aún es insaldable. Una de las cosas que poco contempla la ley es resarcir a esos municipios que recepcionan a esos miles de migrantes y que con su llegada impacta generalmente de manera negativa en el desarrollo de las urbes. Nada más es ver como Sincelejo tiene 14 invasiones en su mayoría habitadas por venezolanos y personas que llegaron a buscar un futuro mejor. Y si se cuestiona la poca inversión en municipios receptores es porque la simple creación de zonas que las identifican o congregan como las Zomac, que agrupa a las más afectadas, no terminó dándole a Sincelejo la posibilidad de esta allí como una forma de contribuir a subsanar y atender con mejor inversión e infraestructura a todas esas personas. Por eso insistimos en que la mirada no debe ser solo a las víctimas que tiene la ciudad, es también mirar hacia el ente territorial y dar las alternativas para que pueda atender y atenderse mejor ante estos éxodos.