
Una decisión de conciencia

Como católica practicante y consciente de mi responsabilidad ciudadana, deseo manifestar públicamente mi respaldo a la dupla Abelardo De La Espriella y José Manuel Restrepo.
Como católica practicante y consciente de mi responsabilidad ciudadana, deseo manifestar públicamente mi respaldo a la dupla Abelardo De La Espriella y José Manuel Restrepo. Lo hago porque considero que los cristianos, además de vivir y testimoniar nuestra fe, estamos llamados a iluminar con los principios del Evangelio todos los ámbitos de la sociedad, incluida la política. Participar responsablemente en ella, además de ser un derecho, es también un deber moral que no conviene eludir. Mi apoyo a su candidatura nace de una decisión de conciencia, pues ambos defienden con claridad principios irrenunciables: la protección de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural; la defensa de la familia; el respeto al derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones; la protección de la niñez; la libertad religiosa; la igualdad de todos ante la ley; el fortalecimiento de la justicia; el respeto al Estado de derecho; el rechazo a la impunidad, y el combate decidido contra toda forma de corrupción. Asimismo, comparto su preocupación frente a la batalla cultural de nuestro tiempo, al avance de la ideología de género y de la cultura woke, cuyos postulados son incompatibles con la visión cristiana de la persona humana y con los valores sobre los que se ha construido nuestra civilización. Pongo de presente igualmente, el compromiso que demuestran con quienes atraviesan situaciones especialmente difíciles, la manera en que han visibilizado realidades con frecuencia ignoradas: las personas atrapadas en las adicciones; los habitantes de calle; los adultos mayores y pensionados que merecen vivir con dignidad; los jóvenes que necesitan oportunidades para construir su futuro, y las familias que luchan diariamente por satisfacer sus necesidades básicas. También me inspira confianza la visión económica que ambos han presentado, su capacidad gerencial y su proyección internacional. Es evidente que reúnen conocimientos, liderazgo y carácter para tomar decisiones trascendentales y la sabiduría para rodearse de los mejores en cada área, condición indispensable para la reconstrucción de Colombia. Estoy convencida de la sinceridad de sus motivaciones. Veo en ellos un amor genuino por la patria, vocación de servicio y determinación para trabajar incansablemente por el bien común. Con la ayuda de Dios y el respaldo de millones de colombianos, confío en que ese país milagro que se proponen construir dejará de ser una esperanza para convertirse en una realidad.