
Un país: ¿dos presidentes electos?

Venezuela se enfrenta a dos posibles posesiones presidenciales el 10 de enero, tras elecciones con resultados contradictorios. El Centro Carter cuestiona la integridad electoral, mientras Maduro y González Urrutia se disputan el poder.
Por María Eugenia Vides Argel Al mejor estilo del realismo mágico, muy propio de los pueblos latinoamericanos, Venezuela se aproxima al 10 de enero, con dos posibles posesiones presidenciales, abriendo un nuevo capítulo en la historia democrática de este país. Aun cuando el escenario político venezolano ya no sorprende al mundo, las elecciones presidenciales del pasado 28 de julio, han tenido un giro interesante, luego que el Centro Carter - organización invitada como observadora del proceso por el gobierno de Nicolás Maduro-, presentara ante el Consejo Permanente de la OEA, las actas en las que el candidato opositor Edmundo Gonzales Urrutia, habría obtenido la victoria, alcanzado un 67 % de votos a favor, frente a un 31 % de Nicolás Maduro. Analistas internacionales, coinciden en afirmar que el oficialismo venezolano, tal vez no previó la estrategia empleada por la oposición, para documentar más del 80% de las actas de los escrutinios a través de testigos electorales y observadores independientes, sumado a la credibilidad del Centro Carter, organización no gubernamental que trabaja a nivel mundial fomentando procesos democráticos en consonancia con la protección de los derechos humanos, y que a la fecha ha ayudado a más de 80 países, a través de la resolución de conflictos. En su declaración oficial, este Centro indicó que el proceso electoral venezolano no se adecuó a parámetros y estándares internacionales de integridad electoral. Mientras tanto desde España, en calidad de asilado político, Edmundo González, anuncia que estará en su país, el próximo 10 de enero tomando posesión como Presidente, generando un halo de misterio frente a la manera en que podría lograrlo, luego que la fiscalía venezolana solicitara a la Interpol su captura internacional, por una larga lista de delitos, en la que figuran los de usurpación de funciones, forjamiento de documento público, instigación y desobediencia de las leyes. En la otra orilla, Nicolás Maduro, quien ya lleva 11 años en el poder, igualmente anuncia que tomará posesión para un nuevo periodo presidencial, conforme a lo declarado por el Consejo Nacional Electoral y acusa al Centro de Carter de promover un golpe de estado. En sus intervenciones, ha invitado a las fuerzas populares a que “salgan a juramentarse” y anuncia movilizaciones en los días previos a la posesión. Sin duda, este panorama de disputa por la legitimidad democrática ha tenido nuevos e interesantes elementos, desde la posibilidad de hacer públicas las actas de escrutinio (hecho que no se había logrado por la oposición en procesos electorales anteriores), el respaldo de la OEA al pronunciamiento del Centro Carter y el cuestionamiento a las detenciones de opositores al gobierno venezolano, incluidos adolescentes, según información documentada por organismo internacionales. El 10 de enero se aproxima y ya algunos países, dentro de estos Colombia y México, anunciaron asistir a la posesión de Maduro, mientras la Unión Europea, no reconoce la legitimidad de su elección y están sobre la mesa las apuestas sobre un escenario de mayor presión que asumiría EEUU con la llegada de Trump al poder.