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Opinión

Un Mundo Incierto

Carlos Martínez Simahan
Carlos Martínez Simahan
Columnista
16 de marzo de 2025

Donald Trump desestabiliza la economía global con decisiones polémicas. Sus acciones desafían la democracia y el liderazgo estadounidense, generando incertidumbre y reacciones internacionales. ¿Un retroceso geopolítico?

Por Carlos Martínez Simahan Expedir ordenes ejecutivas, subir aranceles, suspender la financiación al desarrollo y dar declaraciones que alteran el discurrir de la economía y de las democracias del mundo es la tarea diaria del presidente Donald Trump. ¿El portero del equipo democrático cruzó el campo para defender la portería contraria? Son tantos los interrogantes a que ha dado lugar los inicios del segundo gobierno Trump que tratar de responderlos obligaría a consultar textos de la psicología del poder y tratados sobre el complejo ejercicio de gobernar. ¿Quién es Donald Trump? ¿El comerciante acostumbrado al do ut des? ¿El gobernante radical del Partido Republicano que quiere apalear al Partido Demócrata y borrar toda huella de Joe Biden? ¿El presidente de la mayor democracia del mundo? Es todo eso, menos el gran líder del mundo libre, como se calificaba antes a los gobernantes de los Estados Unidos. La foto de los dirigentes europeos en Londres, al lado de Zelenski, es la respuesta diplomática fuerte y clara al infantilismo de Trump y Vance, pretendiendo forzar al líder de Ucrania a aceptar la paz de Moscú. Es que el presidente Trump no parece valorar la importancia de parar el avance del oso ruso cuyas pisadas estremecen al viejo mundo. Resulta contraevidente acusar a Zelenski de no creer en la paz cuando fue su país el agredido, fue a su país al que Rusia le rapó Crimea. Tal vez desde esta esquina de América Latina no comprendamos las políticas de los grandes del mundo, pero si recordamos que a nosotros se nos arrebató Panamá. Y si lo habíamos olvidado, Trump nos lo recordó al expresar su nada extraño interés en el canal interoceánico. El mundo se ha tornado incierto. No se esperaba que desde la democracia norteamericana se causara tanto desasosiego económico y político. Se ha puesto un interrogante al mismo sistema democrático que, por cierto, está en deuda con el progreso del mundo. Las cifras de pobreza y hambre en lugar de disminuir han aumentado de manera sensible. El fenómeno se expresa patéticamente: Las filas de los inmigrantes en la frontera de los países más desarrollados no tienen fin. Crece la audiencia, como en el poema de Zalamea. ¿Qué países asumirán el reto de luchar contra la pobreza cuando el antiguo campeón se despoja de la corona? Corresponde ahora hacer mayor esfuerzo al interior de los países del tercer mundo. Si hubiese la decisión cierta de combatir la corrupción más recursos podrían dedicarse a ese fin. Esta lucha no solo le corresponde al estado central. Departamentos y Municipios, en nuestro caso, están obligados también a hacerlo. Tienen la ventaja de la inmediatez, dado que pueden identificar con facilidad las familias que sufren de hambre y desnutrición. No hay una tarea más importante para los gobernantes de todos los niveles. En Colombia se le podría dar la función de dirigir esa batalla a la inútil oficina vicepresidencial. Como era de esperar, ya hay respuestas a las acometidas de Trump. El zócalo de la capital mexicana totalmente lleno en respaldo a la presidenta Sheinbaum quien salta a la portada de las grandes revistas por su respuesta altiva, inteligente y serena al mandatario del coloso del norte; el Nasqad cae con fuerza, los mercados, asustados por una posible recesión, reflejan los nervios de los inversionistas y en la OEA se elige secretario general a Alberto Ramdin, de Surinam, quien no tenía la venia de los Estados Unidos. Es de esperar la reacción de Trump: ¿Se retirará de la OEA? El “gran garrote” provocará una ola de nacionalismo que alterará la geopolítica mundial. ¿Estamos regresando al pasado?