
Turbaco y sus orígenes

Turbaco, pueblo precolombino con raíces indígenas, forjó importantes familias. Cuna de profesionales y testigo de la historia, atrajo a figuras como Humboldt y Santa Ana.
Por Samuel Morales Turizo Turbaco es un pueblo precolombino, en tiempos de la conquista estaba habitado por sus nativos, los indios yurbacos, que eran considerados como hombres y mujeres muy valientes. Con el transcurrir del tiempo estos indígenas, los españoles invasores, los mestizos dieron origen a importantes familias que se arraigaron allí. Como son: los Devoz, los Espinosa, los Zabaletas, los Alcalá, los Morales, los Marrugo, los Pájaro, los Arnedo, los Manotas, los Montero, los Taborda, los Carrasquilla, los Lambis, los Santoya, los Puello, los Torres, los Naar, los Del Río, los Lombana, los Jiménez, los Cabarcas, los Castellón, los Ramos, los Figueroa, los Sarabia, los Cardona, los Canabal y los Guardo. Familias que se unieron y han conformado lo que es hoy Turbaco, cuna de profesionales, artistas y escritores. Las playas de Cartagena se nutren de las enormes piedras de Turbaco, que se extraen de sus canteras para defenderse de la furia del mar. Aquí vivió Don Antonio Caballero y Góngora, virrey del nuevo reino de Granada, durante cuatro años y medio. Construyó su mansión que es donde funciona actualmente la Alcaldía. Es grato recordar un caso histórico científico en abril de 1801, el sabio alemán Alexander Von Humboldt, se trasladó a Turbaco, donde fue huésped durante casi un mes de don Ignacio de Pombo, propietario de la entonces casa del arzobispo - virrey. Desde ese sitio se realizaron numerosas expediciones por los alrededores, en busca de nuevas especies botánicas para estudiarlas y clasificarlas científicamente. Humboldt quedó impresionado y gozoso por la flora que observó en Turbaco y de la pequeña fuente de Torrecilla. Antonio López de Santa Ana, cinco veces Presidente de México, vivió varios años en esta población, fue un Don Juan, prestamista y aficionado a los gallos de pelea. Presumiblemente ocultó un tesoro consistente, en barras de oro norteamericano, por la compensación estadounidense a Texas. Se sospecha que este tesoro está enterrado en el antiguo cauce del arroyo del Mameyal. Los turbaqueros residenciados fuera de su tierra natal realizan un viaje imaginario por Mameyal, el Camellón, la Iglesia que levanta al cielo la inconfundible estampa de sus torres góticas, calle Santa Catalina y los enormes árboles de Arroyo Lejos.