
Triunfo para el departamento de Sucre

El desarrollo socioeconómico depende básicamente de cuatro elementos: el modelo económico que se diseñe, la fuerza política, las costumbres y desde luego el capital humano. Al mencionar al capital humano hago referencia a la formación en conocimientos en la academia; esta es una variable definitiva para el funcionamiento de los modelos económicos de crecimiento y desarrollo, como también de políticas públicas.
El desarrollo socioeconómico depende básicamente de cuatro elementos: el modelo económico que se diseñe, la fuerza política, las costumbres y desde luego el capital humano. Al mencionar al capital humano hago referencia a la formación en conocimientos en la academia; esta es una variable definitiva para el funcionamiento de los modelos económicos de crecimiento y desarrollo, como también de políticas públicas. El departamento de Sucre se encuentra en un momento crucial para que las inversiones que se han venido realizando hasta este momento y los grandes proyectos que han empezado a ejecutarse, como también los que se encuentran en trámite en Bogotá; arrojen resultados de alto impacto. Tenemos un Senador electo que conoce perfectamente las necesidades del Departamento, contamos que tiene un coequipero en la Cámara de Representantes y al mismo tiempo, el ejecutivo en el Departamento es su aliado. Este contexto nos muestra una triangulación estratégica para que el departamento de Sucre aumente la velocidad en el camino del crecimiento económico, la diversificación de los mercados y de paso se empiecen a cambiar costumbres. El sector académico es un piñón clave en este engranaje. Lo he dicho en repetidas ocasiones y entre ellas en las dos oportunidades en las que he estado participando en los procesos para elección de rector de la Universidad de Sucre. Precisamente, considero que ya cumplió y se desgastó el propósito de elegir rector a través del mecanismo electoral; lamentablemente se convirtió en una actividad extracurricular para el aprendizaje político, al punto que hoy tenemos diputados en el departamento que hicieron una carrera de proselitismo en la Universidad. Asimismo, para otros escalones del legislativo. Esto es paradójico; es de esperarse mayor visibilidad de candidatos aspirando a doctorados o proyectos de investigación de beneficio para el desarrollo económico. Volviendo al tema del título, es importante interiorizar la idea del triunfo y dejar de lado la costumbre de la crítica, la burla y la búsqueda de la caída. También dejar atrás el irrespeto a las instituciones. No se puede seguir con la costumbre de hablar sobre la vida privada del mandatario para opacarle el trabajo realizado en la actividad pública. Debemos aprovechar la trayectoria del senador electo Héctor Olimpo: alcalde de Sincé, Viceministro, Gobernador y ahora Senador. Esta experiencia es un motor de gran propulsión gestionadora en Bogotá.