
Tras 40 años del holocausto

Este 6 y 7 de noviembre se cumplen 40 años de haber ocurrido uno de los episodios más tristes y dolorosos que ha sufrido la rama judicial colombiana.
Por Ismael Guerra de la Ossa Este 6 y 7 de noviembre se cumplen 40 años de haber ocurrido uno de los episodios más tristes y dolorosos que ha sufrido la rama judicial colombiana. Eran alrededor de las 11:35 a.m. Del 6, cuando dos camiones repletos de terroristas del M-19 penetraron violentamente por el sótano al Palacio de Justicia, ubicado en el centro de Bogotá, e inmediatamente asesinaron con saña a un policía y un humilde vigilante que hallaron a su paso a quienes prácticamente partieron por la mitad con ráfagas de metralletas. Adentro estaba esperándolos otro grupo de terroristas que se había camuflado entre los cerca de 350 visitantes que a esa hora estaban en el interior del palacio. Enseguida se apoderaron de la edificación y fueron por los magistrados de la Corte Suprema de Justicia a los cuales luego de maltratarlos y humillarlos encerraron en los baños. Dijeron que lo que querían era enjuiciar al presidente Belisario Betancur, según ellos, porque había traicionado a la paz. Vino entonces la reacción de la Fuerza Pública para salvaguardar las instituciones y tras duros enfrentamientos que se extendieron hasta el día siguiente, 7 de noviembre, se produjo lo que se conoce como el holocausto donde murieron 94 personas y 11 más fueron declaradas desaparecidas. De los terroristas del M-19 no quedó ni uno, pero estos antes mataron sin piedad ni conmiseración a 11 magistrados de la Corte Suprema, es decir, a la cúpula de la Justicia de nuestro país. Los magistrados inmolados fueron: Alfonso Reyes Echandía, presidente de la Corte, Alfonso Patiño Roselli, Luis Horacio Montoya Gil, Manuel Gaona Cruz, Carlos Medellín Forero, Darío Velásquez Gaviria, Pedro Elías Serrano Abadía, Ricardo Medina Moyano, Eduardo Gnecco Correa, Fanny González Franco y Fabio Calderón Botero. La toma del Palacio de Justicia, según Mauricio Gaona, hijo del magistrado Manuel Gaona, la ordenó Pablo Escobar al M-19 para lo cual le pagó varios millones de dólares. El propósito de Escobar era impedir que la Corte Suprema aprobara la extradición, pues sabía que él sería el primero en ser extraditado a los Estados Unidos. Lo más criticable y abominable es que a pesar de este doloroso y repudiable episodio que cometió el M-19 contra la Justicia colombiana, hoy el presidente Petro no desaprovecha la ocasión para ondear la bandera de ese grupo terrorista en la Casa de Nariño. ¡Qué horror!