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Opinión

Tradición Histórica y Naturaleza

Samuel Morales Turizo
Samuel Morales Turizo
Columnista
14 de junio de 2024

Turbaco, joya turística e histórica cerca de Cartagena, ofrece atardeceres únicos y un pasado fascinante. Sus paisajes cautivaron a Humboldt y esconden leyendas coloniales.

Por: Samuel Morales Turizo El municipio de Turbaco está situado sobre una loma de piedras enormes, en los predios de una antigua plantación de algodón, tierra de empinadas colinas y siglos de historia. Es región de visita necesaria para aquel turista que llegue a Cartagena de Indias y desee conocer el pasado y una muestra del futuro turístico, industrial y urbanístico. Muestra en sus paisajes los mejores atardeceres de la región, por su panorámica inigualable y sus tradicionales costumbres caribeñas, cargadas de un gran atractivo ambiental y mezclado con la amabilidad de su gente, en el centro de la población se observa su estructura colonial. Es emocionante ver las incomparables riquezas naturales, como es el verdor de los árboles gigantescos. Este lugar fresco lleno de vegetación fue recorrido por el científico alemán Alexander Von Humboldt, quien quedó gozoso de Turbaco por su clima. Turbaco es un pueblo de abundante historia, cuentos e incluso, leyendas. La Hacienda Torrecilla, ubicada en los alrededores de Loma de Piedra, en ese entonces, era el sitio predilecto de Pablo Morillo y donde tenía su cuartel general. Desde allí divisaba por tierra y mar las maniobras de los enemigos. Por los contornos de esta hacienda fue fusilada Eugenia Arrázola, heroína turbaquera. Hoy, casi 200 años después, todo ha cambiado. Por donde quedaba la hacienda Torrecilla fue partida en dos por la carretera troncal de Occidente, y exactamente donde estaba el cuartel general de Morillo está ubicado hoy el Colegio La Nueva Esperanza. En lo que es hoy el Palacio Municipal de Turbaco, vivió el cinco veces presidente de México, el general Antonio López de Santana. Fue un buen don Juan, prestamista y aficionado a los gallos de pelea. Presumiblemente ocultó un tesoro consistente en barras de oro norteamericano, por la compensación de la ocupación estadounidense a Texas. Se sospecha que este tesoro está enterrado en el antiguo cauce del arroyo de Mameyal. Vivir en Turbaco es placentero, ya que el ritmo de vida es menos acelerado que el de ciudades vecinas como Cartagena. Allí en Turbaco se puede encontrar un espacio que se une a la alternativa del descanso en medio de la abundante naturaleza, además se palpa una tranquilidad que solo allí se puede disfrutar.