
Todo está bien

El ser humano y su mirada imprudente son el origen del malestar. Decisiones erróneas, prioridades dañinas y la manipulación, comprometen el bienestar y el progreso.
Olga Lucia Bustamante Madrid Parece una falacia, o quizá una broma. ¡No! Observa bien… Quienes estamos mal somos los seres pensantes. Ahí comienza el malestar que experimentamos. Existe un abanico de posibilidades en todo lo que sucede en nuestras vidas, para bien o para mal. Posibilidad de decidir lo correcto o lo errado; de comer saludable y dosificado, o llenar el cuerpo de excesos de azúcar, grasas, toxinas… Facultades tenemos para lograr crear afectos fuertes, sanos y sensatos; pero nos dejamos atrapar por amores falsos, que inoculan tristeza, que hieren, que enferman el cuerpo y también el alma. Cantidades de inventos, creados con buenas intenciones y objetivos maravillosos, utilizados solo para dañar y destruir. Sí, ¡Todo está bien! Lo que está mal es la mirada cómoda e imprudente que tenemos de la vida. Cuando pudiendo evitar algo, decimos: No hagas, no opines, es libre de hacerlo, es su espacio, es su dueño… Aunque sea un abuso, un acto inhumano o desconsiderado. Cuando cambiamos el diálogo y los abrazos por los puños e insultos. Los que cierran carreteras por horas para reclamar soluciones, mientras, se dañan los productos que otros sembraron y se tomaron meses de trabajo e insumos para cosecharlos. El mal uso de los medios de comunicación para infiltrar bajeza vicio y esclavitud mental. La naturaleza no anda mal, cumple su función a cabalidad donándonos sus productos, pero, intervenimos los procesos naturales sin importar el perjuicio. Los alimentos transgénicos son semillas manipuladas para que sean más rentables, sin sopesar su calidad y efecto sobre la salud humana. Tamaña desdicha…más lucro económico, a cambio de menos nutrientes y padecimientos innecesarios. ¡Dios no existe, deja que pasen barbaridades en el mundo!… ¡No! Ese mundo lo creó perfecto, con miles de perspectivas viables, potencialmente lleno de oportunidades maravillosas. Pero está en mano de ineptos que viven de utopías, que solo saben poner trabas, que no ven otros horizontes, que los carcome el poder, el orgullo y el egoísmo. Con solo cambiar de dirección, podrían los hombres del mundo, salir de los embudos y atajos. Bastaría con quitarle a los sentimientos los amarres, a los ojos las vendas, y a los oídos los tapones. Victimas somos de nosotros mismos. Pero tenemos la solución al alcance de la mano. “ Nadie puede usar la palabra progreso si no tiene un credo definido y un férreo código moral… Porque la misma palabra "progreso" indica una dirección.” Gilbert Keith Chesterton .