
Territorios incomprendidos

Rincón del Mar, Berrugas y Boca Cerrada en Sucre, junto a la isla Boquerón, enfrentan desafíos pese a su potencial turístico. Pobreza y seguridad urgen atención gubernamental.
Por Manuel Cadrazco Martelo Siempre me han llamado la atención tres corregimientos del Departamento de Sucre como lo son Rincón del Mar, Berrugas y Boca Cerrada, en San Onofre; también la isla Boquerón, la única del Archipiélago de San Bernardo que pertenece al departamento. Estas áreas, a pesar de su belleza natural y su potencial turístico, enfrentan desafíos significativos, especialmente en términos de pobreza y seguridad y es crucial que el gobierno reconozca la importancia estratégica de estos territorios y tome medidas concretas para mejorar las condiciones sociales, económicas y ambientales de la región. En primer lugar, estos territorios son valiosos por su ubicación costera y su riqueza natural. El Archipiélago de San Bernardo, por ejemplo, ofrece paisajes impresionantes, arrecifes de coral y una biodiversidad única en el Mar Caribe, y Boquerón siempre se ha mirado de reojo. Así mismo, las playas de Berrugas y Rincón del Mar son tesoros naturales que atraen a turistas en busca de tranquilidad y belleza escénica. Esta riqueza natural no solo es un activo para el turismo, sino también un recurso vital para las comunidades locales que dependen de la pesca y otras actividades económicas relacionadas con el mar. Estos territorios tienen un pasado marcado por el narcotráfico y la presencia de grupos armados ilegales, que los convirtieron en corredores estratégicos para el tráfico de drogas. Durante años, estas áreas fueron afectadas por la violencia y la inseguridad, lo que generó un ambiente de temor y desconfianza entre los residentes; por ello, para garantizar la seguridad, es fundamental implementar estrategias integrales que incluyan el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad, la cooperación interinstitucional y el desarrollo de programas de prevención del delito. Además, es crucial promover la participación de la comunidad en la construcción de un entorno seguro y pacífico, fomentando la confianza y el diálogo entre los diferentes actores sociales. Velar por el desarrollo de estos territorios también es importante, si la consigna en el largo plazo es un desarrollo consolidado del Golfo de Morrosquillo, también hay que mirar hacia esta parte del Departamento, muchas veces cansada de las promesas de gobierno incumplidas. Con una inversión adecuada en infraestructura, seguridad y desarrollo comunitario y sobre todo con un seguimiento de las necesidades que vayan surgiendo, se logrará potenciar todo lo que esta zona de nuestro departamento tiene por ofrecer.