Tenemos una deuda con los jóvenes y el acceso a la educación superior en Sucre
En Sucre, solo tres de cada diez jóvenes acceden a la educación superior, revela el Ministerio de Educación. Urge una política para combatir la desigualdad y fomentar el desarrollo estudiantil.
Por: Diego Gómez Merlano. Hoy, según el Ministerio de Educación Nacional, en Sucre solo 3 de cada 10 jóvenes acceden a la educación superior. Un dato estadístico que se traduce en un impacto negativo para el desarrollo de nuestro departamento, ya que conduce a nuestros jóvenes sucreños hacia al abismo social, particularmente aquellos en condiciones de pobreza. En ese sentido, las administraciones del sector público, tienen una deuda social, moral y económica con nuestros jóvenes, una deuda que, de no ser atendida y compensada en los próximos planes de desarrollo territoriales, aumentará la brecha de desigualdad y las condiciones de pobreza en el departamento a largo plazo. No podemos seguir ignorando un problema estructural y peor aún, seguir justificando lo injustificable, al afirmar que no se tienen los recursos para impulsar una política, acción o programa territorial en pro del aprovechamiento del talento de nuestros jóvenes. Hay que trasladarlos de la silla de la informalidad, del mototaxismo, hacia la silla de una universidad, donde puedan convertirse en los próximos ejecutores del desarrollo sostenible del departamento. Se debe gestionar una relación a través de un proceso de gobernanza desde lo público, lo privado, las universidades y la cooperación internacional, en busca de una línea de intervención urgente, indispensable, ya que hoy nos ubicamos debajo de la media nacional. Solo nuestros jóvenes viven la difícil realidad de no ver sus nombres en una lista de admitidos, o tener un recibo de matrícula en sus manos y no contar con los recursos financieros para creer en la esperanza de una mejor calidad de vida. El art. 111 de la Ley 30 señala la responsabilidad que tienen las entidades territoriales, para garantizar el acceso y permanencia de los jóvenes de escasos ingresos económicos a la educación superior, a través de una política de ayuda. Una política que es pertinente incluir en la agenda gubernamental, acompañado de la creación de una entidad territorial que articule la misionalidad de garantizar el acceso, de articular entre la educación media con la superior y así mismo los actores y agentes protagonistas del cambo. (Gobernador, alcaldes, diputados, concejales, sector privado y universidades). Llegó la hora de estructurar el cambio, de empezar hacer lo que nunca hemos decidido construir, de generar espacios y vías de oportunidades para nuestros jóvenes. Es por ello que invito a toda la población estudiantil a hacer parte e injerencia de una línea propuesta por ustedes a los próximos planes de desarrollo, que les permita tener hoy los espacios de lucha para la construcción de mejores garantías mañana.