
Somos armonía y no lo sabemos

La vida ofrece abundantes beneficios que a menudo ignoramos, priorizando el futuro o quejándonos. Solo al final, valoramos lo que perdimos, como el amor y la salud, esenciales para la felicidad.
Por Olga Lucia Bustamante Madrid Nos cuesta advertir en el momento oportuno, cuántos beneficios tenemos a la mano. De manera natural. Es una ley universal, que el bienestar esté a nuestro favor, en abundancia, y su permanencia depende de su buen o mal uso, agradecimiento o egoísmo, aceptación o negación, perseverancia o renuncia, e infinidad de motivos más... Algunos jóvenes apresuran su crecimiento, desaprovechando la magia de la juventud, y la cercanía de aquellos que los aman verdaderamente. Y… como el mundo no para de girar, todos crecen sin darse cuenta; los mayores envejecen y algunos se van en forma prematura, sin haber gozado su compañía. Unos padres, a menudo cansados, añoran un salto en el tiempo para terminar con esa gran responsabilidad, que es criar educar y formar una familia, dizque para tener tiempo para ellos. Y de pronto, sienten el vacío de la soledad, y no pueden retroceder el tiempo. En ocasiones muchos aludimos que el amor que recibimos es insuficiente, o simplemente nada nos basta. Aunque dance a nuestro alrededor, lo sentimos insuficiente, nos quejamos, añoramos algo más, percibimos abandono y poca atención. Otra persona sana, abusa de su salud de manera inmisericorde, sin saber que el tiempo le pasará la factura. Después, llega el tiempo de las añoranzas, entonces nos damos cuenta de lo poco o nada que disfrutamos, cuando la vida nos ofrecía a borbotones infinidad de dadivas. Escuché las palabras de una mamá frente a una foto que evocaba la niñez de sus hijos… “Fueron los días más felices de mi vida, y no lo sabía”. Igualmente, una joven bonita, profesional, con una linda familia, superó un cáncer de mama, y, en una visita a una paciente recién mastectomizada, que aún no digería su nuevo estado, compartió un hermoso mensaje. “En un principio fue difícil, hasta que descubrí que esta vivencia había sido el mejor regalo que me había dado la vida. Sucedió para que me diera cuenta de cuanto amor me rodeaba. Mientras estuve sana, no me percaté de tanto amor. Hoy lo sé, lo valoro y soy muy feliz.” Entonces, Sra. … Pregúntese ¿Para qué? Aquel que se ufanaba de comer, beber y abusar de los excesos y de su libertad, hoy maneja una colección de enfermedades. Y no se puede quejar. La armonía del universo es nuestro mejor legado, está en todo y somos parte de ella, pero las conciencias humanas perviven en modo avión, ¡Apagadas!