
Solo el amor produce cambios positivos

Estamos cansados, enojados y aburridos. ¿Queremos y necesitamos un cambio? ¡SÍ! ¿Cualquier cambio? ¡NO! Por lo menos debemos añorar algo mejor para nuestras vidas y hogares… Pero, una cosa es equivocarse por desconocimiento, otra muy distinta es tirarnos al abismo por rabia y desesperanza. Tenemos mucho que perder: nuestro sueño de paz está siendo amenazado. Estamos permitiendo una manipulación absurdamente nociva.
Estamos cansados, enojados y aburridos. ¿Queremos y necesitamos un cambio? ¡SÍ! ¿Cualquier cambio? ¡NO! Por lo menos debemos añorar algo mejor para nuestras vidas y hogares… Pero, una cosa es equivocarse por desconocimiento, otra muy distinta es tirarnos al abismo por rabia y desesperanza. Tenemos mucho que perder: nuestro sueño de paz está siendo amenazado. Estamos permitiendo una manipulación absurdamente nociva. Las redes sociales deberían ser un remedio, pero se han convertido en la enfermedad. Están en manos de sujetos dispuestos a compartir o recibir información con una intención premeditada que beneficia o desfavorece según la conveniencia. Todos somos receptores pasivos, que engullimos minuto a minuto, <sin hacer conciencia de ello>, energías equilibradas o desequilibradas de millones de personas dispersas por el mundo, unas honestas e integras, otras indignas, resentidas e injustas. Somos los títeres de los cibernautas que gozan con nuestra ingenuidad, a punta de cinismo, sarcasmo, falsedad y chistes mediocres. “Por sus frutos los conoceréis” dijo Jesús. Esa verdad tampoco lo salvó a Él, no le entendieron. ¿De nada nos sirven las experiencias, las quiebras, los fracasos, las humillaciones ajenas? ¿Advertiremos la felicidad solo después de experimentar la desgracia? ¿Tenemos que escarmentar en carne propia el caos, para aprender de coherencia? Esa factura llega después, cuando es imposible rectificar. ¿Repetiremos los fracasos de la humanidad? La ley de causa y efecto es implacable: Siembra bondad y recogerás bondad. Siembra confusión y recogerás fracaso. Tenemos un país maravilloso. ¿Con errores? Sí… pero somos libres de decidir qué comer, donde ir, qué hacer, qué pensar. Los errores se corrigen buscando soluciones, no traicionando los valores. “Se fiel a tu futuro no a tu pasado” (krishnamurti). Está en nuestras manos hacer que pase algo mejor. Solo el amor produce cambios positivos, detente, y revisa tus actos e intenciones. Hipoteca tu fidelidad solo a la verdad, las mentiras destruyen a los incautos que no toman decisiones propias. La guerra de afuera es la misma que se vive en los corazones que no saben perdonar. No vendamos la conciencia. Si actuamos por odio o venganza, seremos las victimas de nuestros propios sentimientos equivocados.