
Solicitud de mejora

Debe ser mucho miedo el que sostiene ese argumento de “no sentirse listo para alguien” o “no estar preparado para tener una relación”. Ahora peor, aquel que afirma que “Tú o Yo o Ambos debemos sanar para poder estar juntos”
Debe ser mucho miedo el que sostiene ese argumento de “no sentirse listo para alguien” o “no estar preparado para tener una relación”. Ahora peor, aquel que afirma que “Tú o Yo o Ambos debemos sanar para poder estar juntos”. Es muy doloroso descubrirse rechazado no por un error propio sino por los defectos que la persona que se ama adivina en sí misma y frente a los cuales no tengo rango de movimiento o, por el contrario, por los supuestos errores que la persona adivina en mí y que me manda a mejorar para poder, ahí sí, volverme objeto de su afecto: No puedo amarte ahora, no como eres, sino cuando cambies y te conviertas en lo que a mí me parece que debe ser la persona que debo amar. Es que una cosa es darnos cuenta de que nos es necesario poner limites a ciertas formas del otro de ser y relacionarse, comprender que en algunas relaciones nos hacemos más daño que bien no tengo que aguantar ofensas, maltratos ni humillaciones en nombre del amor y otra ese mensaje de que te amo pero al mismo tiempo me duele no poder amarte porque hay un algo que me lo impide. Ese mensaje somete al receptor a la espera, a suponer que la voluntad de mejora y cambio va a permitir que ese amor regrese, a considerar que no hay amor más puro y sano que aquel que espera que el amado se convierta en un mejor ser humano, a hacer repaso de sus fallas para lograr averiguar en qué persona me debo convertir para merecer el amor del otro. Por supuesto que todos podemos mejorar, cambiar, ajustar modos de ser y comportarnos, pero eso en ninguna medida es un indicador de qué tanto puedo ser amado por otro. Si solamente se pudiera amar nuestra versión más perfecta, sin mancha y correcta, entonces nadie podría lanzar la primera piedra. Esa solicitud, que aparenta ser amorosa, ese “quiero lo mejor para ti y por eso sé que debes cambiar” está cargada de expectativas; usa el amor para señalar la falta, indica que hay de algún modo una actitud de intransigencia o haraganería con uno mismo, de tener el potencial para ser alguien distinto y no decidirse a hacerlo. Mucho miedo habita detrás de quien se ampara en sus fallas o en las del otro para justificar su malestar. Y si, da miedo comprender que en el encuentro de dos, hay desencuentros y conflictos. Que estar junto a alguien implica reconocer que hay cosas que no me gustan del otro y cosas mías que al otro no le agradan, estar en pareja implica muchas veces presenciar cambios en ambas partes, pero irse cargando la culpa en el otro es tamaña agresión ¿No?