
Sociedad Escolar de Sabanas, 101 años

A comienzos de 1924 se creó en Sincelejo la llamada Sociedad Escolar de Sabanas, conformada por prestantes ciudadanos sincelejanos y de otras poblaciones circunvecinas con miras a la fundación de una institución con la capacidad para educar a la juventud...
Por Aníbal Paternina Padilla A comienzos de 1924 se creó en Sincelejo la llamada Sociedad Escolar de Sabanas, conformada por prestantes ciudadanos sincelejanos y de otras poblaciones circunvecinas con miras a la fundación de una institución con la capacidad para educar a la juventud de toda la comarca sabanera. Nació Entonces el Instituto Nacional de Sabanas cuyas labores se iniciaron en 1925. El plantel funcionó en el edificio de dos plantas que compró la Sociedad de Sabanas al señor Antonio Fadul, ubicado a cuadra y media de la plaza principal hacia la calle Chacurí. Poco tiempo después fue adquirido por el rico hacendado Arturo García, quién lo donó para el funcionamiento del Instituto Simón Araujo. El Instituto Nacional de Sabana contó con un buen servicio de internado para alumnos y profesores. De Bogotá llegaron algunos institutores para la enseñanza en el plantel, contándose entre otros Tiberio Castel Castillo para el cargo de rector, además de Luis Cifuentes Camargo, Jorge Urrego Bernal, purificación de Cifuentes y León Cifuentes Camargo. Fueron incluidos otros afamados maestros de Sincelejo como Antonio Lenis, Domingo Cabeza, Oscar Espinoza, Antonio Castañeda, Jesús y Adán Torres Delgado. El histórico claustro educativo creó por primera vez en la región un kindergarden dirigido por la pedagoga Pura Cifuentes. El colegio tuvo su uniforme de diario, incluidas las polainas elaboradas por el artesano sincelejano Manuelito Baquero, propietario de la talabartería más grande del pueblo.Aparte del rector la institución tenía una junta administradora o consejo directivo particular integrado por ilustres ciudadanos en cabeza del rico hacendado José Joaquín García, además de Arturo Arrázola, Rogelio Tamara, José Antonio Vergara D’Luyz y el médico Alfredo Carrón. El colegio se mantuvo por varios años hasta su cierre definitivo originado por la crisis mundial de los años 29 y 30, y al fenómeno económico social de la época.