Sistemas Políticos
El sistema político colombiano, presidencialista y centralista, estructura el poder. Aunque busca satisfacer necesidades, ¿funcionan bien sus divisiones territoriales? Análisis y debate.
Por: Rafael González Guerrero. Un sistema político es el conjunto de instituciones y normas que organizan la forma de alcanzar el poder público para gobernar una sociedad. Se conforma por agentes, instituciones, organizaciones, comportamientos, creencias, actitudes, ideales, valores y sus respectivas interacciones, que modifican la utilización del poder por parte de lo político a fin de obtener el objetivo deseado. Siempre busca la satisfacción de las necesidades básicas de los habitantes de una región, y, dependiendo de la forma, adquiere varias denominaciones. En Colombia el sistema político es presidencialista y además centralista, con la consabida división de poderes y quien lleva, por así decirlo, la voz cantante es el ejecutivo y por eso es el jefe de Estado, de Gobierno y suprema autoridad administrativa conforme lo determina la Constitución, norma de normas, es decir, la cúspide de nuestra legislación. Hay quienes diferencian lo que es un sistema político de un régimen político. El primero “pretende crear modelos de clasificación y comportamiento de órdenes políticos”, mientras que el segundo es el conjunto de normas que rigen los destinos de una sociedad. Ahora bien, ese sistema político determina una estructura en donde se da una jerarquización, relación, mando---obediencia y se establecen las superioridades en cada una de las autoridades. Así las cosas, vemos cómo hay presidente, congresistas, jefes de departamentos administrativos, gerentes de institutos descentralizados, gobernadores, diputados, gerentes de institutos descentralizados, alcaldes, concejales, ediles, gerentes de institutos. Y se determina, igualmente, la división geopolítica, con una segmentación territorial en departamentos, municipios, corregimientos, distritos y provincias. Todo ese andamiaje hace que el Estado funcione y que ese régimen centralista sea quien tenga el mando de todo el poder y determine las políticas a seguir en cada territorio. Pero, ¿será que está funcionando bien? En nuestro concepto, esas divisiones territoriales no lo están, pues los departamentos y municipios dependen, en un noventa por ciento, de los giros que el Estado central haga para el simple pago de ciertas obligaciones que bien podrían ser atendidas directamente por el propio Estado central. Es lo que se llama el sistema general de participaciones. Tienen un recurso propio que a duras penas les sirve para enjugar los gastos del gran aparato burocrático que mantienen, permitiéndoseles tomar una partecita de esas transferencias para esas erogaciones. En definitiva, el desarrollo de este país lo maneja ese sistema político central. Habrá que ir pensando en reformar esas divisiones territoriales, pues a todas luces no son eficientes ni eficaces. P. S. La entrega de artefactos a la policía por parte la gobernación para mejorar la seguridad hay que resaltarlo, pero sin abandonar al ciudadano como eje central de la sociedad y la familia.