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Opinión

Sistema electoral

Rafael González Guerrero
Rafael González Guerrero
Columnista
17 de julio de 2023

El sistema electoral ha evolucionado con el tiempo, desde el voto secreto hasta la implementación de nuevas tecnologías. A pesar de los avances, aún hay retos por superar.

Por: Rafael González Guerrero Lo común dentro del desarrollo de la política partidista es la consecución del poder. En casi todo el mundo existe el sistema de representación con base en el voto del ciudadano, bien sea directo o indirecto. Las excepciones son muy pocas, pues la vía legítima de acceso al poder es elegir y ser elegido. Esa es la noción de democracia de la que tanto hablamos, en donde se han de garantizar todas esas expectativas que surgen de una elección, para que el pueblo pueda preferir sin presiones algunas, decidiendo con base en lo que le dicte su conciencia, y de acuerdo con el programa de cada partido político. Se diseña entonces en cada país, la forma de cómo han de hacerse esas elecciones, de cómo los ciudadanos aptos para elegir y ser elegidos pueden ejercer el derecho al sufragio, es decir, se traza la forma de cada elección. Hemos evolucionado en este tema. Aparece el voto universal para presidente de la República en 1910, en 1936 para los varones y desde 1957 para las mujeres, el voto directo para todas las elecciones desde 1945 (antes de 1945 a los senadores los elegían indirectamente las asambleas departamentales), el voto secreto desde 1853, se conserva el principio del derecho facultativo (el voto es un derecho y un deber ciudadano). La constitución actual eleva a rango constitucional al tema de la Organización Electoral y se institucionalizan diversos sistemas de participación ciudadana. Se cambia el nombre de “Corte Electoral” por el de Consejo Nacional Electoral y es la Registraduría Nacional del Estado Civil la encargada de la mecánica electoral, es decir, de hacer las elecciones. Ahora bien, pasamos del sistema de cociente electoral en los cuerpos colegiados al sistema de cifra repartidora, y ya no hay balotas sino tarjeta electoral en la que aparecen los logos de los partidos y los números por los cuales vota el ciudadano cuando son listas abiertas, y solo los logos de dichos partidos cuando la modalidad escogida es de lista cerrada. Se institucionalizó la segunda vuelta presidencial, según la cual, en la primera ronda se exige un porcentaje de votos (mitad más uno) para que no se vaya a elecciones posteriores y en la segunda vuelta compiten los dos primeros que obtuvieron más votos en la primera vuelta. En este caso solo se requiere la simple mayoría. La mecánica todavía se encuentra atrasada, pero con el nuevo código electoral aprobado recientemente, pero muy cuestionado, se incorporan nuevas tecnologías. Es necesario seguir avanzando en el estudio de esta materia para perfeccionarla, no sea que ahora nos digan en la Habana que hay que reformar otra vez nuestro sistema electoral.