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Opinión

Sistema ahogándose

Remberto Burgos de la E.
Remberto Burgos de la E.
Columnista
30 de mayo de 2023

La reforma de salud colombiana enfrenta críticas desde la Academia Nacional de Medicina. Un nuevo pacto pide al gobierno retirarla, cuestionando la libre elección del asegurador y la estatización del sistema.

Por: Remberto Burgos de la Espriella. A mediados de abril del 2023 y desde la Academia Nacional de Medicina, se expidió un comunicado público donde los firmantes expusieron en forma clara las opiniones sobre la reforma. La base es el progreso de la Ley Estatuaria 1751 del 2015 y el anhelo colectivo de su desarrollo completo. ¿Quién se opone al fortalecimiento de la atención primaria y a la red pública de atención? El impulso de la participación ciudadana es una necesidad y hacer respetar la autonomía de los profesionales de la salud, relegando las autorizaciones. Fortalecer la auditoria del sistema y establecer todo un cronograma para que el personal sanitario encuentre en ese camino los implementos de su desarrollo profesional y personal. Se mencionan puntos para discutir: la capacidad del Consejo Nacional de Salud y sus funciones, no se es claro sobre quien reemplaza las EPS y cómo van a operar, en duda quien responde por el riesgo operativo, el financiero y particularmente el de salud. Se lee en el fondo de la reforma, como en todos los actos del gobierno, carrera sin análisis, incertidumbre sin reflexión e indisciplina sin método. Ayer se publica un texto bien interesante, Pacto Nacional por la Salud, que analiza los estamentos de la reforma y claramente pide al gobierno retirarla. Hay varios puntos, pero uno de entrada es cuestionar la libre escogencia por parte de los ciudadanos de su asegurador y amenaza los principios básicos de la Constitución Nacional. Amenaza la reforma, la libertad -eje central de cualquier cambio- que debe tener el usuario para decir cuál es el mejor asegurador y porque reúne los requisitos de su decisión. Estatizar la salud y que esto lleve a privar de la autonomía a los usuarios le quita los beneficios a la nueva norma. Enumera el documento múltiple fallas que exponen el sistema a la politización y el uso dispersos de los recursos. Le quita el impulso y las ganas al sistema privado de participar y crea un escenario público de organización. No hay funciones limitadas y el ADRES no tiene la capacidad técnica para este manejo tan complejo. Las EPS desaparecen gradualmente y las Gestoras de Salud y Vida durante el tránsito se encargarían de sepultarlas. ¿Por qué no conservar 5 de ellas que funcionan y mantienen una población además de satisfecha, protegidas? Durante estos meses he tratado de encontrar las verdades de la reforma y a conciencia he pensado sobre el tema. La atención primaria en salud y los reglamentos para un desarrollo armónico de los profesionales sanitarios me parece una de ellas. Nadie se opone a este par de certezas. Politizar el sistema es el gran riesgo de estatitizarlo; no me atrevo a considerar las funciones delegadas que estarían en personas bajo el tinte político de quien benefician. Acabar con las EPS me parece inapropiado y las que sean eficientes hay que protegerlas y estimularla. Exigirle que cumplan particularmente en la prevención y promoción: la medicina primaria es la raíz de todo sistema de salud. Hemos hablado siempre y más en salud de las alianzas público-privada, una nueva norma que las elimine no nos parece sana y productiva. No he podido comprender cómo se llega a las áreas apartadas donde el colombiano olvidado carece de protección en salud, acá es donde la gestión de las EPS debe direccionarse. Diptongo: cuando renunciará la esposa del ministro.