
Síndrome de la riqueza fácil

En sentido dialéctico la riqueza se puede definir por oposición a su contrario, que es la pobreza; encarna en sí, el deseo que tenemos de ella como algo que suple carencias y brinda seguridad. No sería desventurado afirmar que es más primaria la pobreza que la riqueza, porque es mayoritaria y común globalmente.
Por Jaime De la Ossa Velásquez En sentido dialéctico la riqueza se puede definir por oposición a su contrario, que es la pobreza; encarna en sí, el deseo que tenemos de ella como algo que suple carencias y brinda seguridad. No sería desventurado afirmar que es más primaria la pobreza que la riqueza, porque es mayoritaria y común globalmente. La búsqueda de la riqueza no puede ser tildada como antinatural ni como una perversión cultural del ser humano. Es genuino que toda persona tenga la esperanza y trabaje lo necesario para adquirir recursos y con ellos superar los límites negativos de su existencia. La riqueza es un fenómeno complejo que está en estrecha relación con los medios de producción y trabajo; no obstante, es común que se le confunda con la simple posesión de lujos, suntuosidad, moda y excesos, entre otras presunciones. Hay aquí una confusión entre causas y consecuencias, que es quizá el origen de la concepción de riqueza fácil, que se entiende como un síndrome muy arraigado en esta época. Se puede describir el síndrome de la riqueza fácil como una interpretación errónea del acceso al bienestar. Se manifiesta cuando se espera poder obtener todos los beneficios que ofrecen el mercado y sus extravagancias, sin mayor esfuerzo y además lograrlo en muy corto tiempo. El dinero fácil perseguido como un medio para poder satisfacer carencias y mostrarle a la sociedad con jactancia que no se es pobre, es actualmente un afán de común ocurrencia. En el síndrome de la riqueza fácil, la concepción primaria se evidencia en la sensación de poder que emerge de los actos que a juicio del ser individual lo identifican como adinerado, estos son por lo general, exposiciones de vanidad, adquisiciones innecesarias o prácticas de exclusividad. No existe, un sentido de la inversión, ni de la producción que garantice la riqueza, solo importa el acto del momento y la demostración. Creerse dueño del mundo es también un signo de este síndrome. Concluyendo, el mayor peligro del síndrome de la riqueza fácil radica en la forma en que se conseguirían los recursos sin producir y a corto plazo, ya que podrían estar relacionados con medios ilícitos, a los cuales las personas podrían ser arrastradas en un espejismo nocivo. El escenario pervertido que valora presumir y gastar sin medida, es una consecuencia de la pretendida riqueza fácil, que, sin duda, conduce a la ruina.