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Opinión

Sincelejo del pasado

Aníbal Paternina Padilla
Aníbal Paternina Padilla
Columnista
28 de agosto de 2024

En 1924, Sincelejo vio nacer el Instituto Nacional de Sabanas, clave educativa. Con internado, docentes notables y un kindergarden pionero, su legado perduró hasta la crisis del 29.

Por Aníbal Paternina Padilla A comienzo de 1924 se creó la llamada Sociedad Escolar de Sabanas conformada por prestantes ciudadanos sincelejanos y de otras poblaciones circunvecinas con miras a la fundación de una institución con capacidad para educar a la juventud de toda la comarca. Nació Entonces el Instituto Nacional de Sabanas que inició labores de 1925. El plantel funcionó en el edificio de dos plantas que compró la Sociedad de Sabanas al señor Antonio Fadul y ubicada a cuadra y media de la plaza principal hacia la calle Chacurí.  Poco tiempo después fue adquirido por el rico hacendado Arturo García quien lo donó para el funcionamiento del Instituto Simón Araujo. El Instituto Nacional de Sabana contó con un buen servicio de internado para alumnos y profesores. En Bogotá fueron contratados algunos institutores para la enseñanza en el plantel, contándose entre ellos a Tiberio Castel Castillo para el cargo de rector, además de Luis Cifuentes Camargo, Jorge Urrego Bernal, Purificación de Cifuentes y León Cifuentes Camargo. Fueron incluidos otros afamados maestros de la región como el doctor Antonio Lenis, Domingo Cabeza, Oscar Espinoza, Antonio Castañeda, Jesús y Adán Torres Delgado, reconocidos por su personalidad e inteligencia. La famosa institución educativa creó por primera vez en la región un kindergarden dirigido por doña Pura de Cifuentes. El colegio tuvo su uniforme de diario, incluyendo las polainas, elaboradas por Manuelito Baquero propietario de la talabartería más grande del pueblo. Aparte del rector, el plantel tenía una junta administradora o consejo directivo particular que integraba ilustres ciudadanos en cabeza de José Joaquín García, Arturo Arrazola, Rogelio Támara, José Antonio Vergara D’ Luiz  y el médico Alfredo E.  Carrón. La labor llevada a cabo por el Instituto Nacional de Sabanas fue reconocida en su tiempo por el Ministro de Educación Nacional, la gobernación de Bolívar y alcaldía de Sincelejo. Se mantuvo en pie por varios años hasta su cierre definitivo originado por la fuerte crisis mundial de los años 29 y 30 y al desastroso fenómeno económico social sin precedente para la época en Sincelejo y la región.