
Si hay paz, tenemos felicidad

Colombia enfrenta violencia política, económica y social. Ante esto, la seguridad humana, basada en la libertad y la necesidad, es crucial. Urge valorar la vida para lograr paz y bienestar.
Por Édgar Arrieta Nos encontramos construyendo nuestras ciudades y país inmersos en la violencia política, la violencia económica y la violencia social. La primera de ellas, entendida como la violencia para obtener el poder político, la segunda busca ventajas económicas mediante crímenes en la calle, robos, asaltas, secuestros y crímenes de narcotráfico y la última, para obtener el poder social sobre los más débiles, como la violencia intrafamiliar. Es en este escenario que se considera insuficiente el concepto tradicional de seguridad centrada en la persecución del delito y los transgresores de la ley. Desde este enfoque lo fundamental es la discriminación de muertes violentas y los delitos de mayor impacto. La seguridad humana es un concepto amplio en el marco de la teoría del desarrollo humano con dos componentes fundamentales: la libertad frente al miedo y la libertad frente a la necesidad de vivir. Ello implica que la seguridad humana comprenda la seguridad económica, alimentaria, en salud, en educación, ambiental, personal, de la comunidad y política. Asegurar la libertad frente al miedo solo podrá ser posible cuando el valor y el respeto por la vida sea el bien común más preciado y compartido por los habitantes de nuestro país. Los colombianos tenemos que asumir el valor de la vida como sagrado y el más importante. Queremos una Colombia incluyente y justa, donde cada ciudadano actúe con armonía a su conciencia y con la ley. Estudios realizados sobre el tema de la violencia en nuestro país afirman que entre los múltiples factores asociados a ella, hay dos que tienen un gran peso en la sensación de inseguridad que se experimenta: la falta de capacidad del control de la violencia por parte del Estado y la alta vulnerabilidad a la violencia y delincuencia de la población mas deprimida. Los Senadores y Representantes en la Cámara fueron elegidos por el pueblo buscando el bienestar y vivir en paz, entonces, ¿Por qué de esta polarización política?. Que bueno seria se unieran todos y no importando su color político lucharan por el progreso, la paz y el bienestar del pueblo colombiano, olvidándose de tantos mensajes de odio, venganza y violencia, el país se los ha de agradecer de por vida. Los colombianos necesitamos vivir en paz y armonía para que haya progreso y bienestar, Dios quera y en este nuevo año se de la reconciliación política y se haga el milagro. Bendito sea Jesucristo y tengamos un feliz año nuevo.