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Opinión

Servicios públicos: el primer peldaño hacia la equidad

Manuel Cadrazco Martelo
Manuel Cadrazco Martelo
Columnista
2 de julio de 2025

Agua potable, gas, saneamiento y conectividad definen el horizonte de oportunidades de cada hogar.

Por Manuel Andrés Cadrazco Agua potable, gas, saneamiento y conectividad definen el horizonte de oportunidades de cada hogar. Cuando estos servicios llegan con calidad y continuidad, no solo se mejora la calidad de vida: se siembra confianza, se fortalece el tejido comunitario y se combate sistemáticamente la desigualdad. Hoy, según datos de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del DANE, el 64,7 % de los hogares en Colombia habitan en vivienda propia, un factor clave que facilita la conexión a redes domiciliarias de servicios esenciales. Sin embargo, persiste un déficit habitacional total del 26,8 %, que en buena parte responde a carencias estructurales que incluyen la falta de agua, energía y saneamiento básico, concentradas sobre todo en las zonas rurales y dispersas de nuestro territorio. La brecha digital también es un problema de equidad. Aunque el 65,6 % de los hogares cuentan con acceso a internet, este indicador refleja la disparidad entre municipios urbanos y rurales, donde la infraestructura y la oferta de conectividad siguen siendo insuficientes para el desarrollo educativo, laboral y cultural de millones de colombianos. La presencia de servicios públicos impacta directamente la sensación de seguridad. En 2024, el 80,4 % de los jefes de hogar manifestaron sentirse seguros en su barrio o vereda, un claro indicio de que la inversión en infraestructura va de la mano con la cohesión social y la legitimidad institucional. En este contexto, el Congreso de la República sancionó recientemente la Ley de Acceso Universal a Gas Natural para Vivienda VIS y VIP, que obliga a los nuevos proyectos de interés social a contar con conexión a gas. La normativa, establece un subsidio de hasta el 70 % de la instalación, beneficiando a más de 1,6 millones de hogares de estratos 1, 2 y 3. Con ello, se garantiza una fuente eficiente y limpia de energía doméstica, reduciendo la pobreza energética y promoviendo una transición justa. Invertir en servicios públicos no solo implica tender tuberías o líneas de fibra: significa reconocer la dignidad de cada persona. Agua segura, saneamiento, energía y conectividad son herramientas que empoderan, reducen brechas de salud y educación, y fomentan la productividad en todo el país. La equidad comienza por lo esencial. Si aspiramos a un futuro en el que cada colombiano tenga la oportunidad de desarrollarse plenamente, debemos elevar el acceso universal a servicios públicos como prioridad nacional.