
Sentir como economista

Cuando decidí estudiar economía lo hice pensando en la macroeconomía y en el sector público.
Por Francisco Montes Vergara Cuando decidí estudiar economía lo hice pensando en la macroeconomía y en el sector público. Pero cuando empecé a profundizar en los estudios y conocer misterios ocultos en los números comencé a sentir un romance que me llegó a enamorar y embrujar. Después de cada clase la mente me llevaba a soñar y pensar cómo los economistas habían logrado llevar la realidad de la vida a unas ecuaciones. Pasé de la macroeconomía a la microeconomía y posteriormente a la econometría. Eran largas horas de estudio, incluso viendo el amanecer con una taza de tinto. Se pasaban las horas, pero al parecer el reloj no las contaba. En los últimos semestres empezaron las asignaturas orientadas a la investigación; fue cuando consideré que ser economista debe ir más allá de administrar modelos. Era, es y será necesaria la investigación para avanzar. Años después me encontré con un libro llamado “el economista Camuflado”. El autor Tim Harford. Por cosas de la vida lo ubiqué en una librería. Lo compré y empecé a leerlo. Grata sorpresa encontré cuando evidencié que Harford expresaba en el libro lo que yo había estado sintiendo. Por ese tiempo, escuché la frase: “economista puro”. Mucho me llamó la atención. Llegué a entender que la frase se refiere precisamente lo que relata Harford. Es vivir con pasión la economía y con responsabilidad. Es seguir estudiando e investigando. Es observar y mirar la aplicación de cada modelo en el día a día. Un economista es también romántico. Un economista es aquel que disfruta cuando ve transformada una serie de números en una gráfica. Un economista es aquel que puede entrar a dialogar con los números y logra establecer una comunicación con ellos tal cual como si fuera otra persona. Pues, finalmente los números en economía representan las conductas de los humanos. Un economista es aquél que pasa horas viendo los números tal como si estuviera viendo la novia a la que le guarda total fidelidad y está profundamente enamorado. Un economista es un Ser Humano camuflado en los momentos de la vida. Así lo describió Tim Harford. Afortunadamente me encontré con este libro. De no haber sido así hubiese sido necesario asistir a donde un psicólogo para que analizara la conducta, lo que no hubiera sido sano porque seguramente no la hubiera entendido.