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Opinión

Senado y Cámara

Monseñor Amaury Medina Blanco
Monseñor Amaury Medina Blanco
Columnista
22 de octubre de 2024

En su análisis, Mons. Amaury Medina Blanco critica alianzas políticas y la compra de votos, instando a la reflexión sobre la gobernanza y la transparencia en el ejercicio público.

Centro Emaús: Dios-Cultura-Medio Ambiente Por: Mons. Amaury Medina Blanco Es completamente democrático formar alianzas y buscar estrategias encaminadas a seleccionar las futuras candidaturas para el Congreso (Senado y Cámara de Representantes). En esa óptica, han llegado a mi Corregimiento agonizantes cantos de sirenas prometiendo“construir un puente donde no hay río”. Palo Alto, sé prudente ante los triángulos de ambición, prepotencia y hegemonía; ten cuidado con el triángulo de las Potencias del Eje y con el Triángulo de las Bermudas. Todo slogan religioso debe reflejarse en el servicio a los demás. Dios te dotó de libertad para que optes entre el bien y el mal. La democracia te respeta el derecho a votar libremente por quien desees. Ahora bien, la libertad es verdadera libertad cuando elige el bien objetivo. ¡No vendas tu voto ni tu conciencia! Tal vez muchos de ustedes lo hicieron por “10.000 pesos, media libra de menudencias y dos tragos de Ron Ñeque” en las elecciones municipales, ¿a qué les sirvió esa compraventa? A propósito, el silencio ha arropado el caso de los siete mil millones de pesos en Aguas de Torobé, como también las presuntas anomalías en los informes del empalme y las presuntas operaciones opacas en la administración del Hospital. ¿A quién beneficia ese silencio?, ¿al pueblo?, ¡claro que no! Es prematuro optar ahora por una agrupación política para las futuras elecciones del Congreso, pero existen indicios que aconsejan por quienes no votar. El nuevo slogan es: “Mons. Amaury se entromete en temas políticos, pregunta lo que no debe y divide al pueblo”. El suscrito responde: la reconciliación, el perdón y la buena gobernanza requieren de la verdad objetiva.  La democracia nos faculta a ejercer un sano control sobre la gestión pública,sin inmiscuirnos en la vida privada de los titulares. Es una degradación que en pleno siglo XXI el pueblo imagine a los gobernantes como a monarcas medievales. Tales monarcas, al igual que los dictadores de nuestro siglo, se caracterizaron por gestionar el reino como a su propiedad personal y de su clan. De esa forma, quien osaba preguntar sobre materias públicas sensibles era etiquetado de enemigo y divisor del pueblo. ¡Qué herejía! Viena, 17 de octubre de 2024