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Opinión

Sembremos

Susana Viera
Susana Viera
Columnista
17 de diciembre de 2023

¿Te consideras privilegiado ante la adversidad? El debate sobre la legalización de la marihuana en Colombia se entrelaza con la necesidad de abordar problemas como la corrupción y la pobreza.

Por Susana Vieira Frente a tanta necesidad que conlleva a los peores males de este país, ¿haces parte de los privilegiados? Es un cuestionamiento que deberíamos hacernos con mayor frecuencia. En general nos enfocamos a priori en las carencias, como el sabio de los versos de Calderón de la Barca. “¿Habrá otro, entre sí decía, más pobre y triste que yo?”, y la vida siempre nos responde por muy doloroso que sea. Inexplicablemente, hay momentos en la vida donde los sufijos se juntan: Desempleada, endeudada, embargada, desesperada y otras adas más, que nos alejan de sentirnos afortunadas. Entiéndase que hablo en femenino por simple cuestión estética, porque estos padeceres de la vida no distinguen géneros en las personas. Volviendo a La Vida es Sueño, “cuentan que un sabio un día tan pobre y mísero estaba que solo se sustentaba de unas hierbas que recogía”. Por estos tiempos donde se habla tanto de hierbas, es bueno practicar la habilidad de elegir entre hierbas buenas o malas. Sobre este asunto de la legalidad de la “marihuana”, debo advertir que no estoy a favor por el momento. Explico, podría estarlo más adelante. Y es que he visto en ciudades europeas como Ámsterdam la forma tan organizada como opera. Sin embargo, y aquí fundamento mi objeción actual, el Barrio rojo, los caffes shop, el ambiente gay en las calles Reguliersdwarsstraat son parte de una sociedad distinta a la nuestra, donde los vehículos se detienen para darle paso al peatón, donde la seguridad tiene unas dimensiones inimaginables para un colombiano, como cuando dejas tus Ipods en un tren y puedes recuperarlos, porque quien está cerca no te los roba, te avisa. En mi opinión, antes de esa legalización, cuyo argumento principal, al parecer es debilitar o acabar con el tráfico ilegal, como una de las principales causas de violencia y pobreza, desconoce que existen otros asuntos por resolver. Finalmente, su propósito es la recaudación de impuestos para mayor inversión pública (lejano horizonte), cuando las causas principales de las miserias de este país están en el desangre permanente del erario. Empecemos por seguir cosechando hierbas buenas, como la educación, la seguridad alimentaria y el empleo, y para ello no se requiere de una sociedad consumista de marihuana, sino de menos corruptos. Sigo parafraseando a De la Barca, para saber qué pasó con el sabio. “(…) y cuando el rostro volvió, halló la respuesta, viendo que otro sabio iba recogiendo las hierbas que el arrojó.” La cuestión es simple. Primero avancemos hacia una sociedad culta, de esas que son respetuosas de los derechos de los demás, y luego sí, sembremos hierbas y abramos el café shop.