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Opinión

Sacar adelante el país: la consigna

Manuel Cadrazco Martelo
Manuel Cadrazco Martelo
Columnista
1 de julio de 2026

Colombia inicia un nuevo gobierno y, con él, un momento decisivo para redefinir prioridades. Más allá de las diferencias políticas, hay una consigna que debería unirnos: sacar adelante el país. No se trata solo de administrar la coyuntura, sino de construir las capacidades que permitan que Colombia avance con solidez. En esa tarea, el desarrollo de habilidades y la formación de capital humano deben ocupar un lugar central. El Banco Interamericano de Desarrollo lo recordó recientemente: si América Latina quiere “darle vuelta al partido”, necesita invertir en talento, en aprendizaje y en oportunidades reales para que las personas —especialmente los jóvenes— puedan estudiar, trabajar e innovar.

Colombia inicia un nuevo gobierno y, con él, un momento decisivo para redefinir prioridades. Más allá de las diferencias políticas, hay una consigna que debería unirnos: sacar adelante el país. No se trata solo de administrar la coyuntura, sino de construir las capacidades que permitan que Colombia avance con solidez. En esa tarea, el desarrollo de habilidades y la formación de capital humano deben ocupar un lugar central. El Banco Interamericano de Desarrollo lo recordó recientemente: si América Latina quiere “darle vuelta al partido”, necesita invertir en talento, en aprendizaje y en oportunidades reales para que las personas —especialmente los jóvenes— puedan estudiar, trabajar e innovar. El BID advierte que la región enfrenta una brecha preocupante: cerca del 55% de los jóvenes no logra adquirir las habilidades necesarias para insertarse plenamente en el mercado laboral. Esa cifra debería ser un llamado urgente para Colombia. No basta con ampliar la cobertura educativa; el verdadero desafío es garantizar que los jóvenes desarrollen competencias relevantes para un mundo que cambia a una velocidad inédita. Según el BID, tres años adicionales de aprendizaje de calidad pueden traducirse en un 15% más de ingresos laborales y en dos puntos porcentuales adicionales de crecimiento económico sostenido. En otras palabras, invertir en habilidades es toda una estrategia de desarrollo efectiva. Este nuevo gobierno tiene la responsabilidad de asumir ese reto con visión de Estado. La transición política no puede convertirse en un borrón y cuenta nueva, sino en una oportunidad para fortalecer políticas efectivas, corregir lo que no funciona y acelerar las reformas que el país necesita. Colombia debe apostar por la formación técnica, la educación digital, la reconversión laboral y la articulación entre el sistema educativo y el sector productivo. Los jóvenes necesitan herramientas para competir, para emprender y para construir proyectos de vida dignos. Y el país necesita que ellos sean protagonistas de su transformación. Por eso, más allá de las tensiones propias del cambio de gobierno, Colombia debe enfocarse en construir talento. En formar mejor, en formar distinto y en formar para el futuro. Si queremos un país que avance, que compita y que genere bienestar, debemos entender que el capital humano es nuestra principal palanca de desarrollo. El gobierno cambia, pero la tarea de sacar adelante a Colombia permanece. Y empieza por invertir en su gente, en sus regiones y mirar todo eso que nos destaca ante el mundo.