Sabanas, patrimonio cultural
Las Sabanas, ecorregión de Bolívar, Córdoba y Sucre, es una geoetnia con rica cultura. Protegerla como patrimonio cultural, integrando lo ecológico y cultural, es crucial.
Por: Luis Manuel Espinosa E. Las Sabanas, es una ecoregión que comprende los territorios de los Departamentos de Bolívar, Córdoba y Sucre. Y forma, como tal, una ecocultura. Por eso, Manuel Huertas Vergara, la imaginó como una geoetnia. Pero al tiempo que las Sabanas es todo esto, como integralidad da lugar a que se la conciba únicamente como una cultura. O sea que esta unidad geográfica y humana, tiene unos componentes adicionales que la hacen muy particular, al punto que no solo amerita se la preserve en lo ecológico, sino en lo cultural también. Para ello, lo indicado sería, idear una figura institucional que proteja la ecoregión como un patrimonio cultural. De repente, surge la idea de una corporación autónoma regional, pero no se trata de proteger únicamente lo natural, lo cual existe de tiempo atrás, sino de declarar la ecoregión, como zona de interés cultural, que exige conservarse como un nicho cultural. En la Constitución Política, no existe una figura que permita darle este carácter a la región en forma independiente y a manera de una corporación autónoma regional, pero bien podría combinarse la idea de los ecológicos con lo cultural. Así, no solamente las corporaciones autónomas regionales se dedicarían a lo estrictamente ambiental, sino, que podrían comportar también funciones de orden cultural, que permitan preservar aspectos, que aun cuando son de naturaleza ecológica, resulten potencialmente susceptibles de un tratamiento cultural. Si bien, los ecosistemas, se cuidan como un conjunto de seres vivos, lo propio se haría con lo cultural, dado que lo uno genera lo otro. Por eso se ha dicho, que las ecorregiones se forman con base en nichos ecológicos y culturales. Los cuales están imbricados por medio de una estrecha relación, que va de lo ambiental a lo cultural. Dado que lo natural, potencializa lo cultural, la riqueza ambiental, como la cultural, constituye una totalidad, que la convierte, conforme se advirtió, en una integralidad. De manera que la suerte de la una depende de la otra. Alguien, con sentido poético, decía que el Caribe no es solo un ecosistema, sino un ambiente cultural. Por eso había que unir lo cultural con lo ambiental, con miras a un mismo tratamiento. Sobre todo, porque del aspecto ecológico deriva lo cultural y cuanto se haga por aquel se deberá hacer por este otro. Máxime, cuando cualquier posible deterioro ambiental puede repercutir en lo cultural, ocasionando un grave e irreparable daño tanto en el primero como en el último. Por eso, en alguna oportunidad, con ocasión de un encuentro cultural organizado en Sincelejo, por Lubyn Bastos, se proponía declarar las Sabanas patrimonio cultural, para lo cual, se formularía el correspondiente proyecto de estudio.