
Risoterapia

La risa, cualidad humana esencial, es un poderoso remedio ante adversidades y herramienta de bienestar. Su impacto, desde la salud física hasta la empatía social, es innegable.
Por: Narcés Montes Buelvas. Comencemos el año hablando de la risa, una de las cualidades más característica del humano, siendo casi patognomónica, sin lugar a equivocarme, es una de sus mejores cualidades en la escala animal y todo para su recreación, relajación, gracia, y beneplácito. Con esa coquetería anímica logra celebrar sus mejores momentos o sobreponerse a las peores agresiones, siempre y cuando el rostro tenga un sesgo de empatía y dicha risa no mofe burla ni ofensa. Es una leve mueca sonriente que logra amainar pequeñas diferencias y supera cualquier obstáculo por imposible que parezca, como sarcásticamente exageraría cualquier bufón arlequín… ¡La risa domina el mundo agreste! Es un balbuceo lúdico, instintivo, contagioso, que nos libera del temor y la angustia, porque cambia nuestra actitud mental, al liberar una serie hormonal de endorfinas benéficas, catalizadora de felicidad. Tan es así que la risa es capaz de sanar muchas enfermedades físicas incurables, sobre todo las bravuconadas síquicas, por el efecto analgésico que disminuye la adrenalina que los mantiene envenenados, facilitando el aumento de las defensas orgánicas generales, al extremo de considerar la riso-terapia una nueva ciencia de altísima efectividad curativa. Lo peculiar es que la risa todos los humanos la poseemos en forma innata, a flor de labios, basta con una pequeña reflexión para cambiar de actitud y aquel momento desagradable en segundos es placentero, con un poquitín de alegría logramos una óptima e inmensa sensación de bienestar. Aparte de congraciarnos con los demás, es un paliativo a nuestras quejumbres y bravuconadas, al extremo de curar enfermos. Hasta logra explotarla el payaso en forma artística, que vive de reír haciéndose un profesional del buen humor, en especial al adolorido, inocente e ingenuo niño enfermo, responde con explosivas carcajadas de alegría y mejoría. Lástima que muchas veces el payaso ríe para otros, aun llorando para sí, algunos hacen su comicidad con el alma destrozada para soliviar las penas ajenas. Yo ahora quiero reírme de los politiqueros que me hicieron repetir tres años el cuarto de primaria porque al colegio público hasta allí alcanzaba, pero sobraba para robársela, los politiqueros repartiendo becas a los hijos acaudalados recoge voto. Mi madre, en su pobreza llena de ocho hijos y viuda a los 35 años, en un insignificante ventorro, logro darles estudio a todos sus hijos, de los cuales saco tres científicos que fueron y serán glorias de la familia y la patria, Por esa injusticia politiquera muchas veces critico al politiquero con mucha alevosía y sobrada razón