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Opinión

Residencias médicas

Remberto Burgos de la E.
Remberto Burgos de la E.
Columnista
5 de agosto de 2024

La exigencia y los deberes en las residencias médicas, claves. El autor reflexiona sobre el trato, las debilidades y la salud mental de los residentes, tras años de experiencia.

Por Remberto Burgos de la Espriella La normal exigencia. Esta debe ser la filosofía uniforme en las Residencias Médicas. Hay unos derechos del colega estudiante pero también existen unos deberes. Recorro mi vida de residente hace cerca de 43 años, con profesores rigurosos, y solo recuerdo el trato respetuoso y estricto durante nuestra permanencia. Recuerdo a aquellos compañeros con problemas y base académica floja, muy sensibles a las llamadas de atención. El sufrimiento del extranjero que nunca pudo acoplarse y finalizó por fuera del programa. Durante varios años conocí la hoja de vida de los médicos residentes y su personalidad. Las debilidades y su fortaleza. Reconocí el valor en algunos y las flaquezas en otros. Unos hablaron siempre con la verdad, otros llenos de mentiras y justificaciones. Antes algunos habían salido del programa. La experiencia buena y las malas son archivos que el médico residente conserva y guarda en su vida para el paso siguiente. Con todas estas historias, breves y reales, se pregunta uno por qué un proceso formativo finaliza en suicidio de uno de los integrantes. Residencia sin dificultades o tropiezos no hace parte del proceso formativo. La experiencia son esos archivos imborrables. Reconocí el valor en algunos y las flaquezas en otros. Unos con la verdad, otros con mentiras y justificaciones. Cuando se detectan dificultades hay una Unidad de Salud Mental que se encarga de aproximar al médico en dificultades. Lo conversa y según el diagnóstico lo van siguiendo. Una enfermedad o crisis depresiva no debe pasar por alto y cuando hay que ponerle freno, se debe hacer con decisión. Un ambiente tenso donde se hace la formación es perjudicial para todos. Cuestiona la experiencia de cada uno de los docentes y el entrenamiento que recibieron antes de empezar y especialmente en los problemas de salud mental. ¿Tienen las bases académicas para afrontarlo y saben el proceso de abordarlo? Es asumir con responsabilidad las crisis del estudiante y ayudarlo para que salga adelante. La vida de los residentes y de los docentes de las escuelas de medicina está en crisis. Hace falta mayor profundidad en los procesos de selección y seguimiento. Debe existir en la decanatura la hoja de vida de los docentes, indispensable. Conocer su proceso de formación y qué actividades complementarias han enriquecido ese currículo. Por ósmosis o tiempo de permanencia no se alcanza el grado de excelencia. La experiencia contribuye y ayuda mucho, siempre que haya un proceso académico que lo respalda.