Regla fiscal para las entidades territoriales
La nueva ley que aumenta ingresos a entidades territoriales exige una Regla Fiscal. Indicadores actuales no bastan para frenar gobernantes irresponsables y el desorden financiero.
Por Éder Valeta López* A pesar de la existencia de las leyes de ajuste, responsabilidad fiscal y endeudamiento para las entidades territoriales, ET, la reciente aprobación del Acto Legislativo que aumenta la participación de ellas en los ingresos corrientes de la nación fuerza la implementación de una Regla Fiscal para el nivel subnacional, concurrente con la reglamentación prevista en la norma superior. Sí, porque desde hace rato urge ponerle orden estructural al manejo de las finanzas públicas territoriales para blindar al erario de funcionarios inescrupulosos que, a punta de improvisación y la proterva intención de llenarse los bolsillos con ejecutorias sospechosas de inversión sin sustento fiscal -con la injerencia de asesores venales desconocedores de elementales principios de la función pública-, terminan socavando la institucionalidad con problemas graves de liquidez, exagerados déficits fiscales y endeudamiento excesivo, que conducen a municipios y departamentos a inevitables procesos de reestructuración de pasivos o sus modificaciones, es decir, a cuidados intensivos. Los indicadores y límites adoptados hasta ahora mediante las leyes mencionadas no han sido ni serán suficientes y efectivos para contener la desmesura de gobernantes irresponsables; tampoco los exámenes y auditorías del control fiscal, ni los instrumentos técnicos elaborados por el DNP y el Ministerio de Hacienda han dado en el blanco para diagnosticar el verdadero grado de porosidad y gravedad fiscal de las ET. Suelen ocurrir casos donde entidades holgadas en los indicadores legales que son calificadas generosamente en desempeño fiscal, arrastran enormes pasivos latentes, problemas de liquidez y de sostenibilidad fiscal, que reducen y/o ponen en duda la inversión pública en gobiernos posteriores. Realidad que impone diseñar una Regla Fiscal justo ahora con la novedad constitucional, para ponerle punto final al desorden oculto, evitar el desmantelamiento sistemático del Estado y asegurar que los futuros ingresos adicionales sí incrementen el acervo público y no terminen como piñata en una fiesta que no existe, precisamente porque vendrán nuevas competencias. Para ponerle broche al vestido de la regla fiscal de las entidades territoriales que propongo, es necesario tejer con precisión legal, entre otras, medidas tales como exigir altos estándares de calidad en los aplicativos que procesan la información financiera local; así mismo, apremia delimitar el porcentaje máximo de déficit fiscal por fuente de recurso, así como definir la proporción de afectación de las rentas ofrecidas como garantía en la contratación de créditos. De igual forma, es perentorio limitar el monto de las vigencias futuras que traspasen gobiernos en relación con la capacidad de pago de las rentas que las sustentan, y conminar la creación y provisión del Fondo de Contingencias como instrumento para atender oportunamente el pago de fallos judiciales. Sobre cada una de estas fórmulas haremos explicación en posteriores columnas. *Economista, ex secretario de hacienda municipal