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Opinión

Reforma a la salud: viacrucis

Remberto Burgos de la E.
Remberto Burgos de la E.
Columnista
28 de noviembre de 2023

La financiación y la gestión deficiente ponen en crisis los sistemas de salud. En Latinoamérica, la corrupción agrava la situación. La reforma de salud colombiana preocupa por su viabilidad.

Por Remberto Burgos Hay indicadores usuales para medir el estado de salud de una región. Uno de ellos es la financiación (movilización, acumulación y asignación de recursos para cubrir las necesidades de la salud de la población). Cuando los países no pueden hacer las inversiones pertinentes, rompen sus sistemas de salud. Pero no solo por eso. En Latinoamérica, la corrupción y la gestión deficiente juegan un importante papel a la hora de poner en sala de emergencia al sistema entero. Tenga en cuenta este principio: salud quebrada indica que existe un rendimiento apropiado y adecuado del sistema, pero los recursos no alcanzan. Significa esto que la plata es insuficiente para cubrir todos los gastos que se requieran y los países -también quebrados- no pueden invertir más de lo que han depositado en esa fuente de gastos. Por el lado colombiano, nuestra reforma a la salud, que aún está bajo el conteo de protección, no tiene estudios de viabilidad financiera. El gobierno informa que no ha emitido un concepto fiscal y los expertos en el tema hablan de la necesidad de hacerlo. En el año 2033 se gastarían 12.78 billones de pesos y es temerario anunciarlo sin un sistema planeado de gastos. El sistema de información único en salud no existe, lo que genera múltiples e innecesarios costos. Es hora de tener uno estable para evitar duplicidad en la información. Se han aprobado 82 artículos, quedan por discutir 61 y en los últimos dos debates en la Cámara de Representantes no se han pasado más de tres. Los congresistas tienen dudas sobre los costos. Llamó la atención que los directores de las ISE (Instituciones de Salud del Estado) serían elegidos por los gobernadores y los alcaldes, cada cuatro años. Vea pues: la ramplona politiquería, a las que nos oponemos todos quienes conformamos el grupo de la salud. Temas trascendentales faltan y los veo cortos de tiempo: el papel de las ADRES (administradoras de los recursos del sistema de salud), la modificación de las EPS y el tiempo de transición. Hoy la reforma a la salud es un exabrupto de discusiones sin método y una dialéctica vacía de motivaciones. Los altos funcionarios presentes convenciendo con la promesa de puestos; los locales intentando alcanzar el número de votos, y los parlamentarios —la triste mayoría— tratando de sacar el mejor provecho regional para que alguna institución quede en sus manos. Ambiente hostil. Diptongo: La reforma de salud: equivocada faena. Se debe retirar. 60% en contra.