
Redes sociales y gente

Las redes sociales tienen un papel fundamental como factor de socialización en el mundo moderno; para casi todas las personas, el uso de ellas es consuetudinario y forma parte integral de su vida. Mediante ellas...
Por Jaime De la Ossa Velásquez Las redes sociales tienen un papel fundamental como factor de socialización en el mundo moderno; para casi todas las personas, el uso de ellas es consuetudinario y forma parte integral de su vida. Mediante ellas, además de otros factores de concurrencia, se logra la principal forma de conectarse globalmente. WhatsApp, cuyos inicios datan del 2009, es una aplicación simple, permite transmitir textos, imágenes y mensajes de voz; cualquier persona con poco esfuerzo hace uso de ella. Igualmente, sucede con otras plataformas, tales como: Facebook, Instagram y X, en donde también se pueden compartir, sin restricciones reales, fotos, videos y textos. Su facilidad de acceso y la falta de regulación las hacen muy oportunas para que, en no pocos casos, se le dé un indebido uso. Por ejemplo, los denominados <<memes>> son de uso común y muy difundidos en con propósitos de ridiculización, daño, sarcasmo e incluso deterioro de imagen de eventos o personajes. Es en si una forma de violencia que entre aceptación y festejos se ha popularizado, sin que medie preocupación por el daño que puedan ocasionar. Es claro que, con los dispositivos electrónicos de comunicación y las aplicaciones las personas logran ampliar sus redes de contactos sociales, incluyendo amigos y enemigos. Si bien proporcionan actualización, alegría y diversión, también se da el desasosiego y la preocupación, porque a la par se presentan casos de abusos, intimidación, agresiones y faltas de respeto. Hay que aclarar, que, en este mundo de comunicaciones virtuales, se puede ser paradójicamente, al mismo tiempo,victimario y víctima, lo que hace más compleja la situación. Le corresponde a la sociedad responsable mediar en el asunto; establecer con precisión lo claro y lo sombrío del uso de las redes sociales para alcanzar una conducta digital adecuada y lograr la edificación de una identidad virtual sana, que no coloque en riesgo la privacidad, la reputación y la seguridad personal. El uso de las redes sociales, sus lógicas de producción y consumo necesitan ser atendidas con pertinentes marcos éticos y jurídicos. Es necesario contar con regulaciones pertinentes para atender las emergentes interacciones comunicativas y sus implicaciones diversas en la remodelación y transformación de la sociedad. Queda sobre la mesa la discusión y se esperaría que a quienes les corresponde por su investidura hacer algo, que lo hagan, porque la situación escala a niveles que una vez sobrepasen la posibilidad de control serán de catastróficos resultados.