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Opinión

Recordando a “Nacho” Paredes

Raymond E. Gomes-Cásseres
Raymond E. Gomes-Cásseres
Columnista
13 de febrero de 2026

Las poblaciones de los Montes de María han dado grandes músicos y escritores. Sería muy extenso nombrarlos a todos, pero los pocos que me permite esta columna sé que los representan muy bien.

Las poblaciones de los Montes de María han dado grandes músicos y escritores. Sería muy extenso nombrarlos a todos, pero los pocos que me permite esta columna sé que los representan muy bien. San Jacinto produjo al gran Toño Fernández, a Andrés Landero, a Adolfo Pacheco; el Carmen de Bolívar parió a uno de los más grandes, Lucho Bermúdez; Ovejas, a un gaitero como Francisco Llirene; Naranjal, corregimiento de Ovejas a poetas y escritores como Jairo y Ramón Mercado; y Don Gabriel, otro corregimiento de la capital de la Chuana, vio nacer un 2 de mayo de 1935 a Miguel Ignacio Núñez Paredes, más conocido como “Nacho” Paredes, y bautizado en el medio artístico como el Cumbiambero de América. Ya gozaba él de cierta fama por haber grabado “La Cumbiamberita”, cuando lo vi tocando su guitarra en una parranda en el barrio Puerto Escondido de Sincelejo, acompañado del pintor Toño Zuluaga, de Farid Haydar, del Chara Ayubb y otros amigos. Luego lo vi más de cerca cuando vivió en la calle Las Flores, en la loma de los Becerra, de la capital sucreña. Todos los jóvenes de esta calle sabíamos donde vivía Nacho pues al lado de su casa funcionaba un estadero donde vivimos nuestros primeros escarceos amorosos. Los años pasaron y “Nacho” se mudó para el exterior. Sólo sabíamos de él a través de la prensa, de sus triunfos en México y en otros países llevando como estandarte la cumbia. Luego regresó a Colombia y grabó junto a William Molina (q.e.p.d.) canciones como Placita de Majagual, Macaján, Caballito de Palo, de mediano éxito en la industria musical. Partió otra vez para México y se unió a la agrupación de Aniceto Molina, bastante conocida en ese país por interpretar cumbias y música colombiana. Volvió a Sincelejo a pasar sus últimos años, rodeado del cariño de su familia y sus amigos en el barrio La Selva. El escritor Henry James sostuvo que a los artistas se les conoce por sus obras, que lo que tiene que decir un artista lo dice en sus obras, que el mejor entrevistador es el mejor lector, en este caso el mejor escuchador. Confieso que yo estaba a punto de entrevistar a “Nacho” pero la muerte se me adelantó. Quería saber la historia de algunas de las canciones interpretadas por él. Por ejemplo Macaján. ¿Cómo llegó a sus manos? Septimio Campanela, el autor, ¿era su amigo? ¿Se Identificó con la descripción que éste hizo de Macaján, qué le hizo recordar a su natal Don Gabriel? La belleza de sus arroyos, de sus arizales, de sus verdes montañas, de sus atardeceres, de sus auroras, le recordaban a Don Gabriel? ¿Cuáles vivencias tuvo el autor en esa tierra que lo llevaron a querer preguntarle al sabio Salomón si ella fue la inspiración del Cantar de los Cantares? Gracias, “Nacho”, por interpretar tan hermosamente la canción dedicada a la tierra donde nací.