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Opinión

Recordando a Gabriel Chadid Jattin

Raymond Gomes-Cásseres
Raymond Gomes-Cásseres
Columnista
19 de diciembre de 2025

Hay personas muy valiosas que, desafortunadamente, llegan a la vida de uno cuando ya no les queda mucho tiempo por vivir. Aun cuando nadie sabe si el día de la muerte de una persona está cerca o lejos, uno nunca espera que la muerte se lleve tan pronto a un amigo...

Por Raymond E. GomeS-cásseres Hay personas muy valiosas que, desafortunadamente, llegan a la vida de uno cuando ya no les queda mucho tiempo por vivir. Aun cuando nadie sabe si el día de la muerte de una persona está cerca o lejos, uno nunca espera que la muerte se lleve tan pronto a un amigo, casi acabándolo de conocer. Siente uno que esa muerte se ha llevado una amistad que le faltaba camino por recorrer. Y en el fondo del corazón queda un vacío, un sabor a frustración. Es el caos del escritor y poeta Gabriel Chadid Jattin, que con su muerte privó a la sociedad sincelejana de seguir contando con sus luces, y a este servidor de seguir cultivando una amistad que apenas iniciaba. A Gabriel Chadid empecé a conocerlo a través de sus escritos. Un día de 1998 leí en el periódico La Región de Guido Bitar, un relato suyo sobre el asesinato de un niño vende tinto en un parque de la ciudad de Montería, que me impresionó por las bellas metáforas que contenía y por la sensibilidad con que era tratado un tema tan difícil. En forma de cartas dirigidas a su sobrina “Chachi“, el autor mostraba en ese relato toda la ternura que le inspiraban los niños, sus amigos más queridos. Desde ese momento me dediqué a seguirle el rastro. Un día del mes de abril del año 2000 me topé con el libro “Desde la apacible villa de San José de la Piche” y al leer quien era el autor me emocioné pues sabía que debía ser un hermoso libro. Y no me equivoqué. Es un magnífico libro en donde Gabriel despliega una vez más su asombrosa capacidad para elaborar bellas metáforas y una agudeza de los órganos de los sentidos- sobre todo el del olfato y el oído- que le permiten describir con precisión estados del clima y de las estaciones; Gabriel era un hijo de la noche y de las madrugadas al que le fascinaban los viajes cósmicos y extra dimensionales y levitarse hacia las estrellas en busca de sus recuerdos de infancia. Este libro acrecentó mi admiración por este escritor y me propuse conocerlo personalmente. Ese día llegó y desde entonces comenzamos una gran amistad que duró hasta el día de su muerte en junio de 2003. Durante ese corto tiempo pude comprobar que la obra literaria de Gabriel- a pesar de su grandeza y hermosura- era un pálido reflejo de su sabiduría, de su imaginación, de su enorme talento. Conocí el mundo de sus afectos, sus hermanos Elvia Chadid de Feris ( q.e.p.d.) y el gran poeta Raúl Gómez Jattin (q.e.p.d.), sus sobrinos, el neurólogo Ricardo Feris Chadid y Abdala Chadid, los amigos de sus afectos, Roberto Samur Esguerra, Eduardo Porras Arrázola(q.e.p.d.) y William Quessep Maraby (q.e.p.d.).