
Proyectos para el cambio climático

El cambio climático impacta a Colombia: escasez de agua, olas de calor y vendavales. Se necesitan políticas urgentes y financiación para adaptarse y mitigar sus efectos.
Por Manuel Andrés Cadrazco Martelo No es casualidad la actual coyuntura por el suministro de agua en Bogotá, o el clima cambiante en la Región Caribe, en donde se han evidenciado olas de calor y fuertes vendavales en la zona de Barranquilla y Cartagena. Este año ha estado marcado por un impacto palpable del cambio climático y debemos comenzar a plantearnos a futuro, las políticas y proyectos que se están implementando en este sentido. El mundo se aleja peligrosamente del objetivo de desacelerar el ritmo del cambio climático. El aumento de las temperaturas afectará especialmente a los países en desarrollo como el nuestro; y precisamente países como el nuestro son los menos preparados para enfrentar este fenómeno. Según estimaciones del Banco Mundial, los países en desarrollo necesitarán 2,8 billones de dólares anuales de aquí a 2030 para lograr que las economías alcancen un bajo nivel de emisión de carbono y proteger a sus poblaciones de los impactos del cambio climático. Sin embargo, los flujos mundiales de financiamiento climático ascienden hoy a 1,3 billones de dólares anuales, y solo una fracción se destina a las economías emergentes. Como líneas de acción, en primer lugar, se debe promover la educación ambiental a nivel comunitario, involucrando a pescadores y agricultores en prácticas sostenibles que reduzcan la dependencia de recursos naturales ya debilitados. Asimismo, se debe fomentar el uso de energías renovables. Así mismo, invertir en su restauración de ecosistemas y en su conservación debe ser una prioridad, junto con la promoción de la reforestación en zonas vulnerables. Además, es crucial fortalecer la infraestructura costera, implementando obras que mitiguen el impacto de las marejadas y el aumento del nivel del mar. Para mitigar el impacto de las olas de calor urbanas, las políticas públicas deben centrarse en soluciones basadas en la naturaleza, como la creación de más espacios verdes y techos verdes, que ayudan a reducir las temperaturas urbanas al aumentar la cobertura vegetal y mejorar la ventilación. También es fundamental el uso de materiales de construcción reflectantes y la instalación de sistemas de refrigeración urbana, como fuentes y áreas de sombra en espacios públicos. En los mares, es vital adoptar estrategias de conservación marina que incluyan la creación de áreas protegidas para reducir la presión sobre los ecosistemas vulnerables. Además, se debe fomentar la pesca sostenible y la investigación sobre la restauración de arrecifes de coral.