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Opinión

Protejamos los recursos hídricos

Samuel Morales Turizo
Samuel Morales Turizo
Columnista
14 de febrero de 2025

La protección del agua y los bosques es crucial. Comunidades ancestrales cultivan agua lluvia, pero la escasez y deforestación amenazan la cuenca Magdalena-Cauca, vital para Colombia.

Por: Samuel Morales Turizo La humanidad se ha preocupado, por la protección del agua y de los bosques. Todavía existen comunidades que poseen entre sus tradiciones ancestrales, originadas de la sociedad primitiva, el cultivo del agua. En lenguaje ecológico, la cosecha de agua lluvia es una estrategia simple, con el fin de reaprovecharla para regar plantas, limpiar u otros propósitos. En si el agua produce beneficios infinitos, cuyos fines son sociales y naturales. La gente de extrema pobreza que se alojan en barrios periféricos o invasiones es la que sufre la escasez del preciado líquido. Es deprobable lo que ocurre en barrios marginados que se abastecen de agua sin tratamiento previo, de baja calidad, que trae riesgos para la salud de esta población. Hay una estrecha conexión entre el amparo de las fuentes de agua y el bienestar del ser humano. Pero la inmensa mayoría de la población la desconoce. Un caso significativo se produce en la cuenca Magdalena – Cauca. A esta región la bañan estos dos ríos y sus afluentes, allí residen el 77 por ciento de los colombianos y se genera el 86 por ciento del PIB nacional. La concentración poblacional y productora ha dado como resultado la pérdida de los atributos del medio ambiente. Durante los últimos 30 años, el 42 por ciento de los bosques de la cuenca Magdalena – Cauca, fue talado y el cambio de cobertura desencadenó una erosión, como se evidencia en la enorme sedimentación en las dos grandes arterias fluviales. En lo referente a los arroyos no podemos olvidar que estos como sistema hídrico permite la retención de la humedad de la zona y baña durante sus crecientes áreas importantes de siembra en las veredas aledañas. Esas riveras se constituyen como un remanente de bosque seco en buen estado que permite la conectividad para la conservación de las especies. Cuenta con árboles maderables que han desaparecido por completo de la región y es el hábitat de especies en vías de extinción. Mientras no respetamos la delimitación de los ecosistemas de páramos, humedales, áreas de interés hídrico y no reduzcamos la deforestación de los bosques y la erosión presente, difícilmente podremos mantener el recurso.