
¿Progresará nuestro Departamento?

Definitivamente la corrupción se ha tomado en un alto porcentaje la mayoría de los municipios de nuestro Departamento, siendo sus efectos sociales y económicos devastadores y su amplitud más grande en aquellos que por su menor grado de desarrollo están dominados por la politiquería y élites rapaces.
Por Édgar Arrieta González Definitivamente la corrupción se ha tomado en un alto porcentaje la mayoría de los municipios de nuestro Departamento, siendo sus efectos sociales y económicos devastadores y su amplitud más grande en aquellos que por su menor grado de desarrollo están dominados por la politiquería y élites rapaces. Muchos municipios son ejemplos que ilustran el anterior concepto, los robos descarados de programas y proyectos, que de llevarse a feliz término beneficiarían a las comunidades y a los sectores más vulnerados dentro de ellas. La pregunta que nos hacemos es si los entes encargados de ejercer control sobre las inversiones lo están haciendo honestamente o son pringados por esta pandemia peor que el corona virus. Es lastimoso saber los malos manejos que se le ha venido dando al Programa de Alimentación Escolar (PAE), donde los beneficiados son niños que asisten a las escuelas sin probar bocado y encontrar en sus meriendas frutas podridas y carnes en descomposición, es aquí precisamente donde las directivas de las Instituciones educativas y los docentes deberían ser voluntariamente, por compasión y solidaridad convertirse en los veedores verdaderos sin intereses politiqueros y denunciar ante las autoridades competentes esas anomalías. Somos conscientes de la insensatez y descaro de algunos alcaldes al incrementar altísimos porcentajes a los mercaditos de lástima que han entregado a las comunidades necesitadas. Los líos administrativos de Corpomojana con la Contraloría, pues, solamente con el costo de los infinitos estudios que se han realizado hubiesen construido una muralla más extensa que la que rodea a Cartagena. Líos judiciales de alcaldes y exalcaldes por robos en sus administraciones, Gobernadores que invirtieron altas sumas de dineros en obras y hasta la presente ni obras ni dinero. Minas de oro de fantasía apoyadas para su explotación por el Estado y los recursos desaparecieron por obra y gracia del Espíritu Santo. Innumerables elefantes blancos, las instituciones educativas derrumbándose y faltas de dotación, los puestos de salud de la capital, municipios y corregimientos, prácticamente en el suelo, faltos de dotación y atención médica oportuna. Los dineros para la construcción de viviendas de interés social urbanas y rurales donde la inversión deja muchas dudas por lo asignado y hoy están que se vienen al suelo. Los desfalcos, abusos de poder y tráfico de influencias son una constante. Solo un reordenamiento honesto de nuestros municipios con la supervisión de la Gobernación, el fortalecimiento de la participación ciudadana y el surgimiento de una dirigencia política con sentido de pertenencia y propósitos claros y desinteresados, permitirá salir del impase al que los han llevado la clase política corrupta. Es por ello que esperamos que los entes de control a nivel nacional sancionen ejemplarmente a estos funcionarios públicos que se han aprovechado de esta caótica situación.