
Primeros vehículos sincelejanos

En 1917, un carro llegó a Sincelejo por caminos de herradura. Julio Corena, comerciante, importó el vehículo, marcando un hito en la historia local.
Por Aníbal Paternina Padilla En 1923 dos carros marca Ford hicieron por primera vez el viaje de Montería a Sincelejo, conducidos por los señores Enrique Ramírez y José Gómez. Para 1888 el camino a Tolú se había mejorado con la construcción de desagües, puentes de oyetos sobre los arroyos, lo que permitió la entrada del primer vehículo de la historia por una abrupta vía llevando hasta Sincelejo y remontando la Sierra Flor al entonces gobernador de Bolívar José Manuel Goenaga el 21 de abril de 1888. Reafirmamos que el primer vehículo propiamente “criollo”, es decir, de un personaje nuestro fue el del señor Julio César Corena Domínguez, importante comerciante oriundo de Morroa, que en aquellos tiempos impulsó diversas empresas, entre ellas el comercio y exportación de tabaco sabanero a Alemania. Julio Corena adquirió su carro en la ciudad de Cartagena en la agencia de Raúl H. Méndez, único vehículo para la venta y de segunda, pues por motivos de la Primera Guerra Mundial quedaron interrumpidas las importaciones de automotores. Raúl H. Méndez tenía su almacén distribuidor de los carros Ford en Cartagena, habiendo fundado una de las primeras empresas de transporte urbano que tuvo la capital de Bolívar. Hasta Tolú llegó el vehículo adquirido por Julio Corena metido en una enorme caja de madera para que Rafael Ángel Rodríguez Olascoaga, primer chofer profesional por estas tierras, lo condujera en una aventura digna hasta Sincelejo. Estos acontecimientos ocurrieron en 1917 cuando no había propiamente carreteras, sino camino de herradura. Ello es el reflejo de las penalidades que tenían que afrontar los viajeros de cualquier índole en aquella lejana pero bella época. La primera etapa del viaje para llevar el vehículo a Sincelejo lo hicieron hasta Toluviejo, continuando el viaje al día siguiente; al tercer día tuvieron que ayudar a impulsar el automóvil para subir la sierra con el apoyo de dos yuntas de bueyes del cubano Enrique Castellano. La llegada a Sincelejo en horas de la mañana constituyó todo un acontecimiento, hasta tal punto que la alcaldía decretó día cívico para que los sincelejanos fueran a ver el extraño “aparato”, asustados algunos por el ruido del motor.