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Opinión

Primeras lluvias, primeros rebrotes e intoxicaciones por nitritos y nitratos en bovinos

Luís Alonso Colmenares Rodríguez
Luís Alonso Colmenares Rodríguez
Columnista
28 de abril de 2024

Las lluvias en Sucre traen esperanza a ganaderos, pero también riesgo. El rebrote de pastos tras las primeras lloviznas puede intoxicar al ganado por nitratos, causando incluso la muerte.

Por Luis Altahona Con la llegada de las primeras lloviznas y aguaceros en gran parte de Sucre, los ganaderos se esperanzan con el rebrote, crecimiento y producción de forrajes en sus fincas; sin embargo, esos primeros retoños de pastos también pueden generar problemas de intoxicación en algunos bovinos. Es de resaltar que, durante la época seca los componentes nitrogenados se incorporan al suelo por medio del ciclo del nitrógeno, una vez iniciadas la temporada de lluvias las pasturas que inician rebrotes, absorben en altas cantidades esos compuestos nitrogenados en forma de nitritos y nitratos, acumulándolo en sus hojas y tallos; los cuales, al momento de ser consumidos por los bovinos pueden generar casos de intoxicación desde los más leves hasta incluso poder causar la muerte. El fallecimiento de los animales se produce por la ingesta de una alta concentración de nitratos, que una vez en el organismo se transforman en nitritos; la cantidad de nitritos que un animal está en capacidad de tolerar es hasta 4.000 partes por millón, por encima de estos parámetros la presencia de estos es letal y ocasiona la muerte inmediata del animal. Las intoxicaciones de nitritos se dan por un exceso de nitratos en la planta; en condiciones normales el rumiante consume los nitratos (NO3) que se transforman en nitritos (NO2) en el rumen por la microflora, luego buena parte de esos nitritos pasa a amoníaco (NH3) y se incorpora al conjunto de nitrógeno ruminal para que pueda ser utilizado por las bacterias ruminales para la síntesis de la proteína microbiana. Cuando los nitratos son consumidos en grandes cantidades y en forma rápida, se pierde ese equilibrio biológico y se van acumulando grandes cantidades de nitritos que pasan a través de la pared del rumen a la sangre, uniéndose a la hemoglobina y convirtiéndola en metahemoglobina e impidiendo el transporte de oxígeno a los tejidos. La metahemoglobina le confiere a la sangre un color marrón achocolatado característico; si la concentración es mayor al 65%, el animal no obtiene suficiente oxígeno y puede morir en pocas horas. Ante esta situación, se recomienda a los ganaderos y a los profesionales observar e inspeccionar sus animales para detectar signos como salivación, diarrea, pérdida del apetito, erizamiento de la piel, dificultad para respirar, desasosiego e intentos de abrir patas y manos tratando de aumentar la capacidad respiratoria, timpanismo, parálisis ruminal y una señal clínica muy importante como es el color café-rojizo de la materia fecal después de su defecación o pasado unos quince minutos; en la intoxicación aguda la muerte del animal ocurre entre 1 y 4 horas luego de la aparición de los primeros síntomas. Además de lo anterior, se deben identificar los potreros donde los animales después de consumirlos empiezan a presentar síntomas; no se debe soprepastorear los potreros; recomendable suplementar a los animales con heno o cualquier tipo de ensilaje energético, incluyendo agua de melaza; si realiza corte de pasto hacerlo después de mediodía y suministrarlo al día siguiente; por último, es importante adicionar azul de metileno a los animales por medio de las sales mineralizadas.