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Opinión

Préstale atención

Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
2 de noviembre de 2024

Identifica si una relación te daña. Observa la incomodidad, las excusas y las justificaciones. Reconoce a quienes hieren y no buscan sanar, y prioriza tu bienestar.

Por Olga Leonor Hernández Bustamante Préstale atención a ese nudo permanente en la garganta. A esa sensación de inconformidad y de incomodidad. Mira con atención las frases que se arman en tu cabeza y que espantas rápidamente, como si pensar en eso te hiciera daño, te hiciera mal. Observa por favor con un poco más de recelo, esas afirmaciones permanentes acerca de tu salud mental, esas que dicen que eres una persona exagerada, que te lastimas con todo, que pareces loca. Date cuenta de las justificaciones que armas en tu cabeza, las que has acumulado y que explican su comportamiento (…es que cuando era niño lo maltrataron, es que su mamá lo abandonó, es que su papá era alcohólico y su mamá salía a recogerlo borracho cuando lo llamaban, es que lo criaron sus abuelos porque sus papás trabajaban todo el día…), esas a las que acudes cuando ya no puedes más y que se le atraviesan y hacen retroceder la intención de irte. Porque sí. En muchas ocasiones nuestros miedos y limitaciones emocionales ensucian nuestros vínculos y nos hacen protegernos y defendernos sin que nada grave este pasando. Pero hay muchas otras en las cuales nos cruzamos, de manera desafortunada con quienes, de verdad verdad, nos hacen daño. He tenido frente a mí, personas (hombres y mujeres) llorando y tratándose muy mal a si mismos. Convencidos de que sus defectos, heridas, traumas, creencias o costumbres no le permiten volverse la versión de personas que su pareja necesita. Son personas inteligentes, brillantes, exitosas laboralmente, pero victimas de una manipulación afectiva de tal tamaño, que solo revisan y hurgan en si mismos la forma de corregirse y ser lo suficientemente buenos para el otro. Pero hay que decirlo: Hay personas inhabilitadas para un amor sano y constructivo. Esas, van dejando a su paso una estela de personas heridas y disminuidas. Claro que tienen justificación e historias difíciles que explican ese comportamiento y manejo de sus emociones y vínculos. En algunos casos, acuden a terapia o se dan cuenta por si mismos lo negativo de reproducir esos esquemas. Pero, lastimosamente, hay otros que no quieren ni pueden verlo y van, con las armas en alto, hiriendo a todos los que se atraviesan en su camino. Préstale atención a tu incomodidad. Que, en nombre del amor y la incondicionalidad, no se ciegue tu capacidad de valorar el modo en que sientes que te están haciendo daño. Sospecha del catalogo de ideas que has armado para excusar el escaso amor que recibes. Mira, por favor, un poco más la manera en que te vas sintiendo y dale un lugar. Si esa persona es capaz de hacer el ejercicio de empatía de reconocer tu malestar, tal vez tengan un camino por recorrer. Pero si no es así, hazte caso a ti misma.