
Presidente: la conectividad ya no es el reto

Durante los últimos años Colombia realizó una de las mayores inversiones de su historia en transformación digital. Los avances son innegables: hoy casi tres de cada cuatro hogares tienen acceso a internet, ocho de cada diez colombianos utilizan la red y la conectividad rural pasó del 41,9 % en 2024 al 56,9 % en 2025.
Señor presidente: Usted recibe un país más conectado que hace una década, pero no necesariamente más productivo, competitivo o integrado. Ese será, probablemente, el mayor desafío de su gobierno. Durante los últimos años Colombia realizó una de las mayores inversiones de su historia en transformación digital. Los avances son innegables: hoy casi tres de cada cuatro hogares tienen acceso a internet, ocho de cada diez colombianos utilizan la red y la conectividad rural pasó del 41,9 % en 2024 al 56,9 % en 2025. Sin embargo, detrás de esas cifras persisten profundas desigualdades. Las mayores brechas siguen concentrándose en departamentos como Vichada, Vaupés y Amazonas, donde la exclusión digital continúa limitando oportunidades educativas, productivas e institucionales. A ello se suman rezagos en calidad del servicio, habilidades digitales, apropiación tecnológica y asequibilidad. En otras palabras, Colombia logró expandir la conectividad, pero aún no consigue convertirla plenamente en desarrollo. Y en una economía donde el conocimiento es el principal motor de competitividad, esa diferencia resulta determinante. Durante años medimos el éxito de la política digital por kilómetros de fibra óptica, número de antenas o conexiones instaladas. Todos son indicadores necesarios, pero ya no suficientes. La verdadera pregunta es cuánto contribuye esa inversión a mejorar la educación, la productividad, la innovación, el empleo y la competitividad. La conectividad dejó de ser únicamente infraestructura de telecomunicaciones. Hoy es una infraestructura de oportunidades. Permite que un agricultor acceda a nuevos mercados, una microempresa venda por comercio electrónico, un joven consiga empleo remoto o una universidad forme talento para la economía digital. Por eso, el próximo Plan Nacional de Desarrollo debería abandonar la visión sectorial de las TIC y avanzar hacia una política nacional de productividad digital, articulando conectividad, educación, inteligencia artificial, innovación, ciencia, desarrollo empresarial y transformación del Estado. La transformación digital ya no puede ser responsabilidad exclusiva del Ministerio TIC; atraviesa la educación, la salud, la producción, la agricultura, la seguridad y la competitividad. También será necesario corregir una debilidad estructural: Colombia aún no cuenta con una política de conectividad que incorpore metas explícitas para reducir la brecha digital territorial ni indicadores que permitan medir el impacto de las inversiones sobre el desarrollo económico, social y ambiental. Señor presidente, su legado no será recordado por el número de antenas que inaugure, sino por la cantidad de colombianos que lograron aprender, emprender, innovar y vivir mejor gracias a la tecnología. Porque el desafío ya no es conectar a Colombia. Es lograr que cada conexión se transforme en educación, productividad, innovación y bienestar. Las redes conectan personas. Las oportunidades construyen nación.